La Biblia: El libro de las Sagradas Escrituras y la Palabra de Dios

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poder bajo control dirigido a un fin específico. Para que los dones
del poder de Dios nos sean de provecho eterno, deben ser sometidos a
la potestad de Jesús, para que seamos dirigidos por su Santo Espíritu
y no por las concupiscencias de nuestra carne. (Isaías 9:7; 1
Corintios 14:40).

Salud. Salvación del poder del pecado para seguir la voluntad de
Dios; que da como resultado la vida en Cristo ahora para bienestar de
nuestro cuerpo, alma y espíritu; más vida eterna como posesión
definitiva en el juicio final. (Hebreos 2:3; Romanos 10:10).

Vida Eterna. Jesús, el Cristo, es la vida eterna, si lo tenemos a él,
tenemos la vida. (1 Juan 5:10-13).

Vivir Guiados por el Espíritu. Los que son guiados por el Espíritu de
Dios son los hijos de Dios. (Romanos 8:14).

Sobreedificados sobre el fundamento de los Apóstoles y de los Profetas,
en la principal piedra del ángulo, JESUS, el Cristo;

En la cual compaginado todo el edificio, va creciendo para ser un Templo
santo al Señor:

En el cual vosotros también sois juntamente edificados, por morada de Dios
en el Espíritu Santo. (Efesios 2:20-22).

Nota del Editor

Hemos hecho un esfuerzo para preservar el énfasis del original
referente a mayúsculas, palabras en bastardilla y/o en [llaves]. Se
emplea la bastardilla cuando, a criterio del traductor, la palabra es
necesaria en cuanto al buen español, pero no figura en el manuscrito
del idioma original. Las palabras en llaves son aclaraciones hechas
por el traductor para evitar que se mal entienda la frase. La
puntuación y la ortografía tienen el propósito principal de preservar
el sentido y el conjunto demostrado en los manuscritos originales, y
no necesariamente según las normas del español moderno.

El traductor original transcribió el Nombre de Dios al español como
Jehová; Nombre que aparece en los manuscritos hebreos de las Sagradas
Escrituras con cuatro consonantes (sin vocales) YHWH (o JHVH) y se
traduce de manera literal al español como YO SOY (según Exodo 3:14).
Así mismo figura en el idioma griego en algunas citas del Nuevo
Testamento (vean Marcos 12:26, 14:62, Lucas 22:70, Juan 4:26;
6:35,41; 8:18,24,28,58; 11:25; 18:5-8; Apocalipsis 1:8,11,17; 2:23;
21:6; 22:13,16). Los antiguos consideraban que el Nombre de Dios era
demasiado sagrado para pronunciar y entonces leian "Adonai" o Señor
cada vez que encontraban los cuatro consonantes del tetragramaton.
Tradición seguido por nuestro Señor Jesús y por los apóstoles en el
Nuevo Testamento cuando citaban las Escrituras del Antiguo Testamento.
En esta obra hemos continuado en la tradición del Nuevo Testamento en
cuanto a las citas del Antiguo Testamento y así el nombre que aparece
en los manuscritos originales como YHWH esta siempre escrita en
mayúsculas pequeñas como SEÑOR, DIOS, o YO SOY según el caso.
Esperamos que esta explicación ayude a aclarar la polémica acerca de
la transcripción castellana del Nombre sagrado (y dejamos al lector en
libertad para pronunciar el Nombre de Dios a su conciencia) si todos
reconocemos que hay un solo YO SOY y sólo mediante el arrepentimiento
y la fe podemos hallar nuestra existencia en El eternamente.

Ilustres hombres de Dios a través de los siglos han encontrado
múltiples aplicaciones del mensaje profético de la Palabra de Dios;
sea a la Israel natural, a la Israel espiritual (la Iglesia), o a la
vida diaria del cristiano. Como acabamos de ver referente al Nombre
de Dios, es útil entender el significado literal y espiritual de los
nombres propios usados en las Sagradas Escrituras para mayor
comprensión de cada faceta del mensaje divino.

(c) 1996, Russell Martin Stendal
Tomado del www.onlinebible.net módulo: SEV.EXE Las Sagradas Escrituras Version Antigua Revised 1999







GÉNESIS


CAPÍTULO 1

1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas [estaban] sobre la faz del abismo, y el espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.

3 Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.

4 Y vio Dios que la luz [era] buena; y apartó Dios a la luz de las tinieblas.

5 Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche; y fue la tarde y la mañana un día.

6 Y dijo Dios: Sea [un] extendimiento en medio de las aguas, y haya apartamiento entre aguas y aguas.

7 E hizo Dios un extendimiento, y apartó las aguas que [estaban] debajo del extendimiento, de las aguas que [estaban] sobre el extendimiento; y fue así.

8 Y llamó Dios al extendimiento Cielos; y fue la tarde y la mañana el día segundo.

9 Y dijo Dios: Júntense las aguas que [están] debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco; y fue así.

10 Y llamó Dios a lo seco Tierra, y al ayuntamiento de las aguas llamó Mares; y vio Dios que [era] bueno.

11 Y dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que haga simiente; árbol de fruto que haga fruto según su naturaleza, que su simiente [esté] en él sobre la tierra; y fue así.

12 Y produjo la tierra hierba verde, hierba que hace simiente según su naturaleza, y árbol que hace fruto, cuya simiente [está] en él según su naturaleza; y vio Dios que [era] bueno.

13 Y fue la tarde y la mañana el día tercero.

14 Y dijo Dios: Sean luminarias en el extendimiento de los cielos para apartar el día y la noche; y sean por señales, y por tiempos [determinados], y por días y años;

15 y sean por luminarias en el extendimiento de los cielos para alumbrar sobre la tierra; y fue así.

16 E hizo Dios las dos luminarias grandes; la luminaria grande para que señorease en el día, y la luminaria pequeña para que señorease en la noche, y las estrellas.

17 Y las puso Dios en el extendimiento de los cielos, para alumbrar sobre la tierra,

18 y para señorear en el día y en la noche, y para apartar la luz y las tinieblas; y vio Dios que [era] bueno.

19 Y fue la tarde y la mañana el día cuarto. 20 Y dijo Dios: Produzcan las aguas [gran cantidad de] criaturas de alma viviente, y aves que vuelen sobre la tierra, sobre la faz del extendimiento de los cielos.

21 Y creó Dios los grandes dragones, y todo animal [que vive], que las aguas produjeron según sus naturalezas, y toda ave de alas según su naturaleza; y vio Dios que [era] bueno.

22 Y Dios los bendijo diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y las aves se multipliquen en la tierra.

23 Y fue la tarde y la mañana el día quinto.

24 Y dijo Dios: Produzca la tierra alma viviente según su naturaleza, bestias y serpientes, y animales de la tierra según su naturaleza; y fue así.

25 E hizo Dios animales de la tierra según su naturaleza, y bestias según su naturaleza, y todas [las] serpientes de la tierra según su naturaleza; y vio Dios que [era] bueno.

26 Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, y en las aves de los cielos, y en las bestias, y en toda la tierra, y en toda serpiente que [se] anda arrastrando sobre la tierra.

27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; macho y hembra los creó.

28 Y los bendijo Dios; y les dijo Dios: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, y en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

29 Y dijo Dios: He aquí os he dado toda hierba que hace simiente, que [está] sobre la faz de toda la tierra; y todo árbol en que [hay] fruto de árbol que haga simiente, os serán para comer.

30 Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se mueve sobre la tierra, en que hay ánima viviente, toda verdura de hierba verde [les] será para comer; y fue así.

31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que [era] bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.


CAPÍTULO 2

1 Y fueron acabados los cielos y la tierra, y todo su ornamento.

2 Y acabó Dios en el día séptimo su obra que hizo, y reposó el día séptimo de toda su obra que había hecho.

3 Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda su obra que había creado Dios en perfección.

4 Estos [son] los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que el SEÑOR Dios hizo la tierra y los cielos,

5 y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque el SEÑOR Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni [aun había] hombre para que labrase la tierra;

6 Y [un] vapor subía de la tierra, que regaba toda la faz de la tierra.

7 Formó, pues, El SEÑOR Dios al hombre [del] polvo de la tierra, y sopló en su nariz [el] aliento de vida; y fue el hombre un alma viviente.

8 Y había plantado el SEÑOR Dios [un] huerto en Edén al oriente, y puso allí al hombre que formó.

9 Había también hecho producir el SEÑOR Dios de la tierra todo árbol deseable a la vista, y bueno para comer, y el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de [la] ciencia del bien y del mal.

10 Y salía [un] río de Edén para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro cabezas.

11 El nombre del uno [era] Pisón; éste [es] el que cerca toda la tierra de Havila, donde hay oro;

12 y el oro de aquella tierra [es] bueno; [hay] allí [también] bedelio y piedra cornerina.

13 El nombre del segundo río [es] Gihón; éste [es] el que cerca toda la tierra de Etiopía.

14 Y el nombre del tercer río [es] Hidekel; éste [es] el que va hacia el oriente de Asiria. Y el cuarto río [es el] Eufrates.

15 Tomó, pues, el SEÑOR Dios al hombre, y le puso en el huerto de Edén, para que lo labrase y lo guardase.

16 Y mandó el SEÑOR Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto comerás;

17 mas del árbol de [la] ciencia del bien y del mal, no comerás de él; porque el día que de él comieres, morirás.

18 Y dijo el SEÑOR Dios: No [es] bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda que [esté] delante de él.

19 Formó, pues, el SEÑOR Dios de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán, para que viese cómo les había de llamar; y todo lo que Adán llamó al alma viviente, es [ese] su nombre. 20 Y puso Adán nombres a toda bestia y ave de los cielos, y a todo animal del campo; mas para Adán no halló ayuda que estuviese delante de él.

21 Y el SEÑOR Dios hizo caer sueño sobre el hombre, y se adormeció; entonces tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar;

22 y edificó el SEÑOR Dios la costilla que tomó del hombre, en mujer, y la trajo al hombre.

23 Y dijo el hombre: Esta vez, hueso de mis huesos, y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del Varón fue tomada.

24 Por tanto, el varón dejará a su padre y a su madre, y se allegará a su mujer, y serán por una carne.

25 Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.


CAPÍTULO 3

1 Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que el SEÑOR Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios dijo: No comáis de ningún árbol del huerto?

2 Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto comemos;

3 mas del fruto del árbol que [está] en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni tocaréis en él, para que no muráis.

4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis.

5 Mas sabe Dios, que el día que comiereis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como dioses, sabiendo el bien y el mal.

6 Y vio la mujer que el árbol [era] bueno para comer, y que [era] deseable a los ojos, y árbol de codicia para entender; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, y comió con ella.

7 Y fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que [estaban] desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron cintas para ceñir.

8 Y oyeron la voz del SEÑOR Dios que se paseaba en el huerto al aire del día; y se escondió el hombre y su mujer de delante del SEÑOR Dios entre los árboles del huerto.

9 Y llamó el SEÑOR Dios al hombre, y le dijo: ¿Dónde [estás] tú?

10 Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.

11 Y le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses?

12 Y el hombre respondió: La mujer que me diste, ella me dio del árbol, y comí.

13 Entonces el SEÑOR Dios dijo a la mujer: ¿Qué [es] esto [que] hiciste? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.

14 Y el SEÑOR Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás más que todas las bestias y que todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida;

15 y enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; ella te herirá la cabeza, y tú le herirás el calcañar.

16 A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera tus dolores y tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y a tu marido [será] tu deseo, y él se enseñoreará de ti.

17 Y al hombre dijo: Por cuanto escuchaste la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él. Maldita [será] la tierra por amor de ti; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida;

18 espinos y cardos te producirá, y comerás hierba del campo;

19 en el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado. Porque polvo eres, y al polvo serás tornado. 20 Y llamó el hombre el nombre de su mujer, Eva; por cuanto ella era madre de todos lo vivientes.

21 Y el SEÑOR Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.

22 Y dijo el SEÑOR Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, para que no meta su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre;

23 y lo sacó el SEÑOR del huerto de Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado.

24 Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una llama de cuchillo que andaba en derredor para guardar el camino del árbol de la vida.


CAPÍTULO 4

1 Y conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: He ganado varón por el SEÑOR.

2 Y otra vez dio a luz a su hermano Abel. Y fue Abel pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra.

3 Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra presente al SEÑOR.

4 Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, y de su grosura. Y miró el SEÑOR a Abel y a su presente;

5 y a Caín y a su presente no miró. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.

6 Entonces el SEÑOR dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué se ha inmutado tu rostro?

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