La Biblia: El libro de las Sagradas Escrituras y la Palabra de Dios

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9 Y la hija del varón sacerdote, si comenzare a fornicar, a su padre contamina; quemada será en fuego.

10 Y el sumo sacerdote entre sus hermanos, sobre cuya cabeza fue derramado el aceite de la unción, y [que] fue consagrado para vestir las vestimentas, no descubrirá su cabeza, ni romperá sus vestidos;

11 ni entrará a alguna persona muerta, ni por su padre, o por su madre se contaminará.

12 Ni saldrá del santuario, ni ensuciará el santuario de su Dios; porque la corona del aceite de la unción de su Dios está sobre él. Yo [soy] el SEÑOR.

13 Y tomará él mujer con su virginidad.

14 Viuda, o repudiada, o infame, o ramera, éstas no tomará; mas tomará virgen de su pueblo por mujer.

15 Y no ensuciará su simiente en su pueblo; porque yo el SEÑOR [soy] el que los santifico.

16 Y el SEÑOR habló a Moisés, diciendo:

17 Habla a Aarón, y dile: El varón de tu simiente en sus generaciones, en el cual hubiere falta, no se acercará para ofrecer el pan de su Dios.

18 Porque ningún varón en el cual hubiere falta, se acercará: varón ciego, o cojo, o falto, o sobrado,

19 o varón en el cual hubiere quebradura de pie o quebradura de mano, 20 o jorobado, o lagañoso, o que tuviere nube en el ojo, o [que tuviere] sarna, o empeine, o testículo atrofiado.

21 Ningún varón de la simiente de Aarón sacerdote, en el cual hubiere falta, se acercará para ofrecer las ofrendas encendidas del SEÑOR. [Hay] falta en él; no se acercará a ofrecer el pan de su Dios.

22 El pan de su Dios, de lo santísimo y de las cosas santificadas, comerá.

23 Pero no entrará del velo adentro, ni se acercará al altar, por cuanto hay falta en él; y no ensuciará mi santuario, porque yo el SEÑOR [soy] el que los santifico.

24 Y Moisés habló [esto] a Aarón, y a sus hijos, y a todos los hijos de Israel.


CAPÃTULO 22

1 Y habló el SEÑOR a Moisés, diciendo:

2 Di a Aarón y a sus hijos, que se abstengan de las santificaciones de los hijos de Israel, y que no ensucien mi santo nombre en lo que ellos me santifican. Yo [soy] el SEÑOR.

3 Diles: Todo varón de toda vuestra simiente en vuestras generaciones que llegare a las santificaciones, que los hijos de Israel santifican al SEÑOR, teniendo inmundicia sobre sí, de delante de mí será cortada su alma. Yo [soy] el SEÑOR.

4 Cualquier varón de la simiente de Aarón que fuere leproso, o padeciere flujo de simiente, no comerá de las santificaciones hasta que esté limpio; y el que tocare cualquiera cosa inmunda de mortecino, o el varón del cual hubiere salido derramamiento de semen;

5 o el varón que hubiere tocado cualquier reptil, por el cual será inmundo, u hombre por el cual venga a ser inmundo, conforme a cualquiera inmundicia suya;

6 la persona que lo tocare, será inmunda hasta la tarde, y no comerá de las santificaciones, antes que haya lavado su carne con agua.

7 Y cuando el sol se pusiere, será purificado; y después comerá de las santificaciones, porque su pan es.

8 Mortecino ni despedazado [por fiera] no comerá, para contaminarse en ello. Yo [soy] el SEÑOR.

9 Guarden, pues, mi observancia, y no lleven pecado por ello, y mueran por ello cuando la profanaren. Yo soy el SEÑOR que los santifico.

10 Ningún extraño comerá santificación; el huésped del sacerdote, ni el jornalero, no comerá santificación.

11 Mas el sacerdote, cuando comprare persona de su dinero, ésta comerá de ella, y el nacido en su casa; éstos comerán de su pan.

12 Pero la hija del sacerdote, cuando se casare con varón extraño, ella no comerá de la apartadura de las santificaciones.

13 Mas si la hija del sacerdote fuere viuda, o repudiada, y no tuviere prole, y se hubiere vuelto a la casa de su padre, como en su juventud, comerá del pan de su padre; pero ningún extraño coma de él.

14 Y el que por yerro comiere santificación, añadirá a ella su quinto, y lo dará al sacerdote con la ofrenda que comió.

15 No contaminarán, pues, las santificaciones de los hijos de Israel, las cuales apartan para el SEÑOR;

16 ni les harán llevar la iniquidad del pecado, comiendo las santificaciones de ellos. Porque yo el SEÑOR [soy] el que los santifico.

17 Y habló el SEÑOR a Moisés, diciendo:

18 Habla a Aarón y a sus hijos, y a todos los hijos de Israel, y diles: Cualquier varón de la Casa de Israel, o de los extranjeros en Israel, que ofreciere su ofrenda por todos sus votos, y por todas sus ofrendas voluntarias, que ofrecieren al SEÑOR en holocausto;

19 de vuestra voluntad [ofreceréis] macho sin defecto de entre las vacas, de entre los corderos, o de entre las cabras. 20 Ninguna cosa en que haya falta ofreceréis, porque no será acepto por vosotros.

21 Asimismo, cuando alguno ofreciere sacrificio de paz al SEÑOR para presentar voto, u ofreciendo voluntariamente, de vacas o de ovejas, sin tacha será acepto.

22 Ciego, o perniquebrado, o mutilado, o verrugoso, o sarnoso o roñoso, no ofreceréis éstos al SEÑOR, ni de ellos pondréis ofrenda encendida sobre el altar del SEÑOR.

23 Buey o carnero que tenga de más o de menos, [podrás] ofrecer por ofrenda voluntaria; mas por voto no será acepto.

24 Herido o magullado, roto o cortado, no ofreceréis al SEÑOR, ni en vuestra tierra lo haréis.

25 Y de mano de hijo de extranjero no ofreceréis el pan de vuestro Dios de todas estas cosas; porque su corrupción está en ellas; hay en ellas falta, no se os aceptarán.

26 Y habló el SEÑOR a Moisés, diciendo:

27 El buey, o el cordero, o la cabra, cuando naciere, siete días estará mamando de su madre; mas desde el octavo día en adelante será acepto para ofrenda de sacrificio encendido al SEÑOR.

28 Y [sea] buey o carnero, no degollaréis en un día a él y a su hijo.

29 Y cuando ofreciereis sacrificio de acción de gracias al SEÑOR, de vuestra voluntad lo sacrificaréis.

30 En el mismo día se comerá; no dejaréis de él para otro día. Yo [soy] el SEÑOR.

31 Guardad pues mis mandamientos, y ponedlos por obra. Yo [soy] el SEÑOR.

32 Y no ensuciéis mi santo nombre, y [yo] me santificaré en medio de los hijos de Israel. Yo [soy] el SEÑOR que os santifico;

33 que os saqué de la tierra de Egipto, para ser vuestro Dios. Yo [soy] el SEÑOR.


CAPÃTULO 23

1 Y habló el SEÑOR a Moisés, diciendo:

2 Habla a los hijos de Israel, y diles: Las fiestas del SEÑOR, a las cuales haréis convocación general de todo el pueblo, estas serán mis fiestas.

3 Seis días se trabajará, y el séptimo día será sábado de reposo, convocación santa; ninguna obra haréis; sábado es del SEÑOR en todas vuestras habitaciones.

4 Estas son las fiestas del SEÑOR, las convocaciones santas, a las cuales convocaréis en sus tiempos [determinados].

5 En el mes primero, a los catorce del mes, entre las dos tardes, pascua al SEÑOR.

6 Y a los quince días de este mes es la fiesta de los ázimos al SEÑOR; siete días comeréis ázimos.

7 El primer día tendréis santa convocación; ninguna obra servil haréis.

8 Y ofreceréis al SEÑOR siete días ofrenda encendida; el séptimo día [será] santa convocación; ninguna obra servil haréis.

9 Y habló el SEÑOR a Moisés, diciendo:

10 Habla a Israel, y diles: Cuando hubiereis entrado en la tierra que yo os doy, y segareis su mies, traeréis al sacerdote un homer por primicia [de los primeros frutos] de vuestra siega;

11 el cual mecerá el homer delante del SEÑOR, para que seáis aceptos; el siguiente día del sábado lo mecerá el sacerdote.

12 Y el día que ofrezcáis el homer, ofreceréis un cordero de un año, sin defecto, en holocausto al SEÑOR.

13 Con su presente, dos décimas de flor de harina amasada con aceite en ofrenda encendida al SEÑOR para olor aceptable; y su libación de vino, la cuarta [parte] de un hin.

14 Y no comeréis pan, ni [grano] tostado, ni [espiga] fresca, hasta este mismo día, hasta que hayáis ofrecido la ofrenda de vuestro Dios; estatuto perpetuo [es] por vuestras edades en todas vuestras habitaciones.

15 Y os habéis de contar desde el siguiente [día] del sábado, desde el día en que ofrecisteis el homer de la ofrenda mecida; siete semanas cumplidas serán;

16 hasta el siguiente [día] del sábado séptimo contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis nuevo presente al SEÑOR.

17 De vuestras habitaciones traeréis [dos] panes para ofrenda mecida, que serán de dos décimas de flor de harina, cocidos con levadura, [por] primicias al SEÑOR.

18 Y ofreceréis con el pan siete corderos de un año sin defecto, y un novillo de la vacada y dos carneros; serán holocausto al SEÑOR, con su presente y sus libaciones, en ofrenda encendida de olor [muy] aceptable al SEÑOR.

19 Ofreceréis además un macho cabrío por expiación; y dos corderos de un año en sacrificio de paz. 20 Y el sacerdote los presentará en ofrenda mecida delante del SEÑOR, con el pan de las primicias, y los dos corderos; santidad serán del SEÑOR para el sacerdote.

21 Y convocaréis en este mismo día; os será santa convocación; ninguna obra servil haréis; estatuto perpetuo en todas vuestras habitaciones por vuestras edades.

22 Y cuando segareis la mies de vuestra tierra, no acabarás de segar el rincón de tu campo, ni espigarás tu siega; para el pobre, y para el extranjero la dejarás. Yo [soy] el SEÑOR vuestro Dios.

23 Y habló el SEÑOR a Moisés, diciendo:

24 Habla a los hijos de Israel, y diles: En el mes séptimo, al primero del mes tendréis sábado, una conmemoración al son de trompetas, y una santa convocación.

25 Ninguna obra servil haréis; y ofreceréis ofrenda encendida al SEÑOR.

26 Y habló el SEÑOR a Moisés, diciendo:

27 Pero a los diez de este mes séptimo será el día de las expiaciones; tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas, y ofreceréis ofrenda encendida al SEÑOR.

28 Ninguna obra haréis en este mismo día; porque es día de expiaciones, para reconciliaros delante del SEÑOR vuestro Dios.

29 Porque toda persona que no se afligiere en este mismo día, será cortada de su pueblo.

30 Y cualquiera persona que hiciere obra alguna en este mismo día, [yo] destruiré la tal persona de entre su pueblo.

31 Ninguna obra haréis; estatuto perpetuo será por vuestras edades en todas vuestras habitaciones.

32 Sábado de sábados será a vosotros, y afligiréis vuestras almas, [comenzando] a los nueve del mes en la tarde; de tarde a tarde reposaréis vuestro sábado.

33 Y habló el SEÑOR a Moisés, diciendo:

34 Habla a los hijos de Israel, y diles: A los quince días de este mes séptimo será la fiesta de los tabernáculos al SEÑOR por siete días.

35 El primer día será santa convocación: ninguna obra servil haréis.

36 Siete días ofreceréis ofrenda encendida al SEÑOR; el octavo día tendréis santa convocación, y ofreceréis ofrenda encendida al SEÑOR; es fiesta, ninguna obra servil haréis.

37 Estas son las fiestas del SEÑOR, a las que convocaréis; santas convocaciones, para ofrecer ofrenda encendida al SEÑOR, holocausto y presente, sacrificio y libaciones, cada cosa en su tiempo;

38 además de los sábados del SEÑOR [de cada semana] y además de vuestros dones, y a más de todos vuestros votos, y además de todas vuestras ofrendas voluntarias, que daréis al SEÑOR.

39 Pero a los quince del mes séptimo, cuando hubiereis recogido el fruto de la tierra, haréis fiesta al SEÑOR por siete días; el primer día será sábado; y el octavo día también será sábado.

40 Y tomaréis el primer día [gajos] con fruto de [algún] árbol hermoso, ramos de palmas, y ramas de árboles espesos, y sauces de los arroyos; y os regocijaréis delante del SEÑOR vuestro Dios por siete días.

41 Y le haréis fiesta al SEÑOR por siete días cada año; [será] estatuto perpetuo por vuestras edades; en el mes séptimo la haréis.

42 En tabernáculos habitaréis siete días; todo natural de Israel habitará en tabernáculos;

43 para que sepan vuestros descendientes que en tabernáculos hice [yo] habitar a los hijos de Israel, cuando los saqué de la tierra de Egipto. Yo [soy] el SEÑOR vuestro Dios.

44 [Así] habló Moisés a los hijos de Israel de las fiestas del SEÑOR.


CAPÃTULO 24

1 Y habló el SEÑOR a Moisés, diciendo:

2 Manda a los hijos de Israel que te traigan aceite de olivas claro, molido, para la luminaria, para hacer arder las lámparas de continuo.

3 Fuera del velo del testimonio, en el tabernáculo del testimonio, las aderezará Aarón desde la tarde hasta la mañana delante del SEÑOR, de continuo; estatuto perpetuo por vuestras edades.

4 Sobre el candelero limpio pondrá siempre en orden las lámparas delante del SEÑOR.

5 Y tomarás flor de harina, y cocerás de ella doce tortas; cada torta será de dos décimas.

6 Y las pondrás en dos órdenes, seis [en cada] orden, sobre la mesa limpia delante del SEÑOR.

7 Pondrás también sobre [cada] orden incienso limpio, y servirá al pan por olor, y perfume al SEÑOR.

8 Cada día de sábado lo pondrá en orden delante del SEÑOR siempre; pacto sempiterno de los hijos de Israel.

9 Y será de Aarón y de sus hijos, los cuales lo comerán en el lugar santo; porque es cosa santísima para él, de las ofrendas encendidas al SEÑOR, por fuero perpetuo.

10 En aquella sazón [el] hijo de [una] mujer israelita, el cual era hijo de [un] hombre egipcio, salió entre los hijos de Israel; y el hijo de la israelita y [un] varón de Israel riñeron en el real.

11 Y el hijo de la mujer israelita pronunció el Nombre, y maldijo; entonces le llevaron a Moisés. Y su madre se llamaba Selomit, hija de Dibri, de la tribu de Dan.

12 Y lo pusieron en la cárcel, hasta que les fuese declarado por palabra del SEÑOR.

13 Entonces el SEÑOR habló a Moisés, diciendo:

14 Saca al blasfemo fuera del real, y todos los que le oyeron pongan sus manos sobre la cabeza de él, y apedréelo toda la congregación.

15 Y a los hijos de Israel hablarás, diciendo: Cualquier varón que dijere mal a su Dios, llevará su iniquidad.

16 Y el que pronunciare el Nombre del SEÑOR, morirá; toda la congregación lo apedreará; así el extranjero como el natural, si pronunciare el Nombre, que muera.

17 Asimismo el hombre que hiere [de muerte] a cualquiera persona, que sufra la muerte.

18 Y el que hiere a algún animal ha de restituirlo, animal por animal.

19 Y el que causare lesión en su prójimo, según hizo, así le sea hecho: 20 Rotura por rotura, ojo por ojo, diente por diente; según la lesión que habrá hecho a otro, tal se hará a él.

21 El que hiere [algún] animal, ha de restituirlo; mas el que hiere de muerte a un hombre, que muera.

22 Un mismo derecho tendréis; como el extranjero, así será el natural; porque yo [soy] el SEÑOR vuestro Dios.

23 Y habló Moisés a los hijos de Israel, y ellos sacaron al blasfemo fuera del real, y lo apedrearon con piedras. Y los hijos de Israel hicieron según que el SEÑOR había mandado a Moisés.


CAPÃTULO 25

1 Y el SEÑOR habló a Moisés en el monte de Sinaí, diciendo:

2 Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando hubiereis entrado en la tierra que yo os doy, la tierra guardará reposo al SEÑOR.

3 Seis años sembrarás tu tierra, y seis años podarás tu viña, y cogerás sus frutos;

4 y el séptimo año la tierra tendrá sábado de reposo, sábado al SEÑOR; no sembrarás tu tierra, ni podarás tu viña.

5 Lo que de suyo se naciere en tu tierra segada, no lo segarás; y las uvas de tu ofrenda no vendimiarás; año de reposo será a la tierra.

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