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La Biblia: El libro de las
Sagradas Escrituras y la Palabra de Dios
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8 Y salió el rey de Sodoma, y el rey de Gomorra, y el rey de Adma, y el rey de Zeboim, y el rey de Bela, que [es] Zoar, y ordenaron contra ellos batalla en el valle de Sidim;
9 [es a saber], contra Quedorlaomer, rey de Elam, y Tidal, rey de los gentiles, y Amrafel, rey de Sinar, y Arioc, rey de Elasar; cuatro reyes contra cinco.
10 Y el valle de Sidim estaba lleno de pozos de betún; y huyeron el rey de Sodoma y el de Gomorra, y cayeron allí; y los demás huyeron al monte.
11 Y tomaron toda la hacienda de Sodoma y de Gomorra, y todas sus vituallas, y se fueron.
12 Tomaron también a Lot, hijo del hermano de Abram, que moraba en Sodoma, y a su hacienda, y se fueron porque él moraba en Sodoma.
13 Y vino uno que escapó, y lo denunció a Abram [el] hebreo, que habitaba en el alcornocal de Mamre amorreo, hermano de Escol y hermano de Aner, los cuales estaban confederados con Abram.
14 Y oyó Abram que su hermano era cautivo, y armó sus criados, los criados de su casa, trescientos dieciocho, y los siguió hasta Dan.
15 Y se derramó sobre ellos de noche él y sus siervos, y los hirió, y los siguió hasta Hoba, que [está] a la izquierda de Damasco.
16 Y recobró todos los bienes, y también a Lot su hermano y su hacienda, y también las mujeres y el pueblo.
17 Y salió el rey de Sodoma a recibirlo, cuando volvía de herir a Quedorlaomer y a los reyes que [estaban] con él, al valle de Save, [que es] el valle del Rey.
18 Entonces Melquisedec, rey de Salem, sacó pan y vino; el cual [era] sacerdote del Dios alto;
19 y le bendijo, y dijo: Bendito [sea] Abram del Dios alto, poseedor de los cielos y de la tierra; 20 y bendito [sea] el Dios alto, que entregó tus enemigos en tu mano. Y [Abram] le dio los diezmos de todo.
21 Entonces el rey de Sodoma dijo a Abram: Dame las personas, y toma para ti la hacienda.
22 Y respondió Abram al rey de Sodoma: He alzado mi mano al SEÑOR Dios alto, poseedor de los cielos y de la tierra,
23 que desde [un] hilo hasta la correa de [un] zapato, nada tomaré de todo lo que es tuyo, para que no digas: Yo enriquecí a Abram.
24 Sacando solamente lo que comieron los jóvenes, y la parte de los varones que fueron conmigo, Aner, Escol, y Mamre; los cuales tomarán su parte.
CAPÍTULO 15
1 Después de estas cosas vino [la] palabra del SEÑOR a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo [soy] tu escudo, [y] tu galardón [será] sobremanera grande.
2 Y respondió Abram: Señor DIOS ¿qué me has de dar, siendo así que yo ando solo, y el mayordomo de mi casa [es] el damasceno Eliezer?
3 Dijo más Abram: He aquí no me has dado simiente, y he aquí el hijo de mi casa me hereda.
4 Y luego la palabra del SEÑOR vino a él diciendo: No te heredará éste, sino el que saldrá de tus entrañas, aquél te heredará.
5 Y le sacó fuera, y dijo: Mira ahora a los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu simiente.
6 Y creyó al SEÑOR, y se lo contó por justicia.
7 Y le dijo: Yo [soy] el SEÑOR, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte a heredar esta tierra.
8 Y [él] respondió: Señor DIOS ¿en qué conoceré que la tengo de heredar?
9 Y le dijo: Apártame [una] becerra de tres años, y [una] cabra de tres años, y [un] carnero de tres años, [una] tórtola también, y [un] palomino.
10 Y tomó [él] todas estas cosas, y las partió por la mitad, y puso cada mitad una enfrente de otra; mas no partió las aves.
11 Y descendían aves sobre los cuerpos muertos, y las ojeaba Abram.
12 Y fue que poniéndose el sol cayó sueño sobre Abram, y he aquí que [un] temor, [una] oscuridad grande cayó sobre él.
13 Entonces dijo a Abram: Ten por cierto que tu simiente será peregrina en tierra no suya, y les servirán, y serán afligidos cuatrocientos años.
14 Mas también a la gente a quien servirán, juzgo yo; y después de esto saldrán con grande riqueza.
15 Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez.
16 Y en la cuarta generación volverán acá; porque aun no [está] cumplida la maldad del amorreo hasta aquí.
17 Y sucedió [que] puesto el sol, y hubo [una] oscuridad, y he aquí un horno de humo, y [una] antorcha de fuego que pasó por entre las mitades.
18 Aquel día hizo el SEÑOR pacto con Abram diciendo: A tu simiente daré esta tierra desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates;
19 al cineo, y al cenezeo, y al cadmoneo, 20 al heteo, y al ferezeo, y al rafeo,
21 y al amorreo, y al cananeo, y al gergeseo, y al jebuseo.
CAPÍTULO 16
1 Y Sarai, mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar.
2 Dijo, pues, Sarai a Abram: He aquí ahora el SEÑOR me ha vedado de dar a luz; te ruego que entres a mi sierva; por ventura tendré hijos de ella. Y oyó Abram al dicho de Sarai.
3 Y Sarai, la mujer de Abram, tomó a Agar su sierva egipcia, al cabo de diez años que había habitado Abram en la tierra de Canaán, y la dio a Abram su marido por mujer.
4 Y [él] entró a Agar, la cual concibió; y cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora.
5 Entonces Sarai dijo a Abram: Mi afrenta [es] sobre ti; yo puse mi sierva en tu seno, y viéndose embarazada, me mira con desprecio; juzgue el SEÑOR entre mí y ti.
6 Y respondió Abram a Sarai: He ahí tu sierva en tu mano, haz con ella lo que bien te pareciere. Entonces Sarai la afligió, y [ella] huyó de su presencia.
7 Y la halló el ángel del SEÑOR junto a [una] fuente de agua en el desierto, junto a la fuente [que está] en el camino del Sur.
8 Y [le] dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú, y a dónde vas? Y [ella] respondió: Huyo de delante de Sarai, mi señora.
9 Y le dijo el ángel del SEÑOR: Vuélvete a tu señora, y humíllate bajo su mano.
10 Le dijo [también] el ángel del SEÑOR: Multiplicaré tanto tu simiente, que no será contada por la multitud.
11 Y le dijo [aun] el ángel del SEÑOR: He aquí que has concebido, y darás a luz [un] hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque ha oído el SEÑOR tu aflicción.
12 Y él será hombre fiero; su mano contra todos, y las manos de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará.
13 Entonces [ella] llamó el nombre del SEÑOR que hablaba con ella, Atta el roi, [Tú eres el] Dios de la [vista]; porque dijo: ¿No he visto también aquí las espaldas del que me vio?
14 Por lo cual llamó al pozo, Pozo del Viviente que me ve. He aquí [está] entre Cades y Bered.
15 Y Agar dio a luz un hijo a Abram, y llamó Abram el nombre de su hijo que le dio Agar, Ismael.
16 Y [era] Abram de edad de ochenta y seis años, cuando Agar dio a luz a Ismael.
CAPÍTULO 17
1 Y siendo Abram de edad de noventa y nueve años, el SEÑOR se le apareció, y le dijo: Yo [soy] el Dios todo poderoso; anda delante de mí, y sé perfecto.
2 Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré mucho en gran manera.
3 Entonces Abram cayó sobre su rostro, y Dios habló con él diciendo:
4 He aquí mi pacto contigo: Serás por padre de muchedumbre de gentiles;
5 y no se llamará más tu nombre Abram, sino [que] será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentiles.
6 Y te multiplicaré mucho en gran manera, y te pondré en gentiles, y reyes saldrán de ti.
7 Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y entre tu simiente después de ti por sus generaciones, por alianza perpetua, para serte a ti por Dios, y a tu simiente después de ti.
8 Y te daré a ti, y a tu simiente después de ti, la tierra de tus peregrinaciones, toda la tierra de Canaán, en heredad perpetua; y les seré por Dios.
9 Dijo [de nuevo] Dios a Abraham: Tú, empero, mi pacto guardarás, tú y tu simiente después de ti por sus generaciones.
10 Este [será] mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu simiente después de ti: Será circuncidado en vosotros todo macho.
11 Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros.
12 Y de edad de ocho días será circuncidado en vosotros todo macho por vuestras generaciones: el nacido en casa, y el comprado a dinero de cualquier extranjero, que no fuere de tu simiente.
13 Debe ser circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado por tu dinero; y estará mi pacto en vuestra carne para alianza perpetua.
14 Y el macho incircunciso que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será cortada de su pueblo; mi pacto anuló.
15 Dijo también el SEÑOR a Abraham: A Sarai tu mujer no llamarás su nombre Sarai, mas Sara será su nombre.
16 Y la bendeciré, y también te daré de ella hijo; [sí], la bendeciré, y vendrá a ser [madre] de gentiles; reyes de pueblos serán de ella.
17 Entonces Abraham cayó sobre su rostro, y se rió, y dijo en su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer [hijo]? ¿Y si Sara, ya de noventa años, ha de dar a luz?
18 Y dijo Abraham a Dios: Deseo que Ismael viva delante de ti.
19 Y respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz [un] hijo, y llamarás su nombre Isaac; y confirmaré mi pacto con él por alianza perpetua a su simiente después de él. 20 Y por Ismael, [también] te he oído: he aquí [que] le bendeciré, y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera: doce príncipes engendrará, y le pondré por gran gente.
21 Mas [yo] estableceré mi pacto con Isaac, el cual te dará a luz Sara en este tiempo el año siguiente.
22 Y acabó de hablar con él, y subió Dios de [estar] con Abraham.
23 Entonces tomó Abraham a Ismael su hijo, y a todos los [siervos] nacidos en su casa, y a todos los comprados por su dinero, todo macho en los varones de la casa de Abraham, y circuncidó la carne de su prepucio en aquel mismo día, como Dios había hablado con él.
24 Era Abraham de edad de noventa y nueve años cuando circuncidó la carne de su prepucio.
25 E Ismael su hijo era de trece años cuando fue circuncidada la carne de su prepucio.
26 En aquel mismo día fue circuncidado Abraham e Ismael su hijo.
27 Y todos los varones de su casa, el [siervo] nacido en casa, y el comprado por dinero del extranjero, fueron circuncidados con él.
CAPÍTULO 18
1 Y [se] le apareció el SEÑOR en el alcornocal de Mamre, estando él sentado a la puerta de su tienda, cuando comenzaba el calor del día.
2 Y alzó sus ojos, y miró, y he aquí tres varones que estaban junto a él; y cuando los vio, salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, y se inclinó hacia la tierra,
3 Y dijo: Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, te ruego que no pases de tu siervo.
4 Que se traiga ahora un poco de agua, y lavad vuestros pies; y recostaos debajo de un árbol,
5 y traeré un bocado de pan, y sustentad vuestro corazón; después pasaréis, porque por eso habéis pasado cerca de vuestro siervo. Y [ellos] dijeron: Haz así como has dicho.
6 Entonces Abraham fue de prisa a la tienda a Sara, y le dijo: Toma presto tres medidas de flor de harina, amasa y haz panes cocidos debajo de la ceniza.
7 Y corrió Abraham a las vacas, y tomó [un] becerro tierno y bueno, y lo dio al joven, y éste se dio prisa a aderezarlo.
8 Tomó también manteca y leche, y el becerro que había aderezado, y lo puso delante de ellos; y él estaba junto a ellos debajo del árbol; y comieron.
9 Y le dijeron: ¿Dónde está Sara tu mujer? Y él respondió: Aquí en la tienda.
10 Entonces dijo: De cierto volveré a ti según el tiempo de la vida, y he aquí, que Sara tu mujer tendrá un hijo. Y Sara escuchaba a la puerta de la tienda, y Abraham [estaba] detrás de él.
11 Y Abraham y Sara [eran] viejos, entrados en días: y a Sara [le] había cesado ya la costumbre de las mujeres.
12 Se rió, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite? Así mismo mi señor [es ya] viejo.
13 Entonces el SEÑOR dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara diciendo: Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja?
14 ¿Por ventura hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, según el tiempo de la vida, y Sara tendrá [un] hijo.
15 Entonces Sara negó diciendo: No me reí; porque tuvo miedo. Y [él] dijo: No es así, porque te reíste.
16 Y los varones se levantaron de allí, y miraron hacia Sodoma; y Abraham iba con ellos acompañándolos.
17 Y el SEÑOR dijo: ¿Encubro yo a Abraham lo que hago,
18 habiendo de ser Abraham en gran gente y fuerte, y habiendo de ser benditos en él todos los gentiles de la tierra?
19 Porque [yo] lo he conocido, [sé] que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino del SEÑOR, haciendo justicia y juicio, para que haga venir el SEÑOR sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él. 20 Entonces el SEÑOR le dijo: Por cuanto el clamor de Sodoma y Gomorra se ha engrandecido, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo,
21 descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré.
22 Y se apartaron de allí los varones, y fueron hacia Sodoma; mas Abraham estaba aún delante del SEÑOR.
23 Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío?
24 Por ventura hay cincuenta justos dentro de la ciudad, ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por cincuenta justos que [estén] dentro de él?
25 Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo [tratado] como el impío; nunca tal hagas. El juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer derecho?
26 Entonces respondió el SEÑOR: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor de ellos.
27 Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza;
28 por ventura faltarán de cincuenta justos, cinco: ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No [la] destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco.
29 Y volvió a hablarle, y dijo: Por ventura se hallarán allí cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor de los cuarenta.
30 Y dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare: Por ventura se hallarán allí treinta. Y respondió: No [lo] haré si hallare allí treinta.
31 Y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor: Por ventura se hallarán allí veinte. Respondió, no [la] destruiré, por veinte.
32 Y volvió a decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: Por ventura se hallarán allí diez. Respondió, No [la] destruiré, por diez.
33 Y se fue el SEÑOR, luego que acabó de hablar a Abraham; y Abraham se volvió a su lugar.
CAPÍTULO 19
1 Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma a la tarde; y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot, se levantó a recibirlos, y se inclinó su faz a tierra.
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