La Biblia: El libro de las Sagradas Escrituras y la Palabra de Dios

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7 Las aldeas habían cesado en Israel, habían cesado; hasta que [yo] Débora me levanté, me levanté madre en Israel.

8 Al escoger nuevos dioses, la guerra [estaba] a las puertas. ¿Se veía escudo o lanza entre cuarenta mil en Israel?

9 Mi corazón [está] por los príncipes de Israel, por los voluntarios en el pueblo; load al SEÑOR.

10 [Vosotros] los que cabalgáis en asnas blancas, los que presidís en juicio, y [vosotros] los que andáis [por el] camino, hablad.

11 A causa del estruendo de los arqueros, [quitado de] entre los que sacan las aguas, allí recuentan las justicias del SEÑOR, las justicias de sus aldeas en Israel. Ahora bajará el pueblo del SEÑOR a las puertas.

12 Levántate, levántate, Débora; levántate, levántate; profiere un cántico. Levántate, Barac, y lleva tus cautivos, hijo de Abinoam.

13 Ahora ha hecho que el que quedó del pueblo, señoree a los magníficos; el SEÑOR me hizo enseñorear sobre los fuertes.

14 De Efraín salió su raíz contra Amalec, tras ti [vino] Benjamín contra tus pueblos; de Maquir descendieron príncipes, y de Zabulón los que solían manejar punzón de escribiente.

15 Príncipes también de Isacar [fueron] con Débora; y [también] Isacar, como Barac se puso a pie en el valle. De las divisiones de Rubén [son] grandes los pensamientos del corazón.

16 ¿Por qué te quedaste entre las majadas, para oír los balidos de los rebaños? De las divisiones de Rubén grandes son los pensamientos del corazón.

17 Galaad se quedó al otro lado del Jordán; y Dan ¿por qué se estuvo junto a los navíos? Aser se asentó a la ribera del mar, y en sus quebraduras se quedó.

18 El pueblo de Zabulón expuso su vida a la muerte, y Neftalí en las alturas del campo.

19 Vinieron reyes y pelearon; entonces pelearon los reyes de Canaán en Taanac, junto a las aguas de Meguido, mas no llevaron ganancia alguna de dinero. 20 De los cielos pelearon; las estrellas desde sus caminos pelearon contra Sísara.

21 Los barrió el arroyo de Cisón, el antiguo arroyo, el arroyo de Cisón. Pisaste, oh alma mía, con fortaleza.

22 Los cascos de los caballos se embotaron entonces, por las pisadas, por las pisadas de sus valientes.

23 Maldecid a Meroz, dijo el ángel del SEÑOR; maldecid severamente a sus moradores, porque no vinieron en socorro al SEÑOR, en socorro al SEÑOR contra los fuertes.

24 Bendita sobre las mujeres Jael, mujer de Heber cineo; sobre las mujeres bendita sea en la tienda.

25 [El] pidió agua, y [ella] le dio leche; en tazón de nobles le presentó crema.

26 Su mano tendió a la estaca, y su diestra al mazo de trabajadores; y majó a Sísara; le quitó la cabeza; hirió, y atravesó sus sienes.

27 Cayó encorvado entre sus pies, quedó tendido; entre sus pies cayó encorvado; donde se encorvó, allí cayó muerto.

28 La madre de Sísara asomándose a la ventana aulla, [mirando] por entre las rejas, [diciendo]: ¿Por qué se detiene su carro, que no viene? ¿Por qué las ruedas de sus carros se tardan?

29 Las sabias [mujeres] de sus príncipes le respondían; y aun ella se respondía a sí misma.

30 ¿No han hallado despojos, y [los] están repartiendo? A cada uno una doncella, o dos; los despojos de colores para Sísara, los despojos bordados de colores; [la ropa de] color bordada de ambos lados, para el capitán de [los que han tomado] los despojos.

31 Así perezcan todos tus enemigos, oh SEÑOR; mas los que te aman, [sean] como el sol cuando nace en su fuerza. Y la tierra reposó cuarenta años.


CAPÍTULO 6

1 Mas los hijos de Israel hicieron lo malo en los ojos del SEÑOR; y el SEÑOR los entregó en las manos de Madián por siete años.

2 Y la mano de Madián prevaleció contra Israel. Y los hijos de Israel, por causa de los madianitas, se hicieron cuevas en los montes, y cavernas, y lugares fuertes.

3 Porque cuando los de Israel habían sembrado, subían los madianitas, y amalecitas, y los [demás] orientales. Subían contra ellos,

4 y asentando campamento contra ellos destruían los frutos de la tierra, hasta llegar a Gaza; y no dejaban qué comer en Israel, ni ovejas, ni bueyes, ni asnos.

5 Porque subían ellos y sus ganados, y venían con sus tiendas en grande multitud como langostas, que no [había] número en ellos ni en sus camellos; [así] venían a la tierra destruyéndola.

6 Era, [pues], Israel en gran manera empobrecida por los madianitas; y los hijos de Israel clamaron al SEÑOR.

7 Y cuando los hijos de Israel hubieron clamado al SEÑOR, a causa de los madianitas,

8 el SEÑOR envió [un] varón profeta a los hijos de Israel, el cual les dijo: Así dijo el SEÑOR Dios de Israel: Yo os saqué de Egipto, y de la casa de servidumbre os saqué;

9 yo os libré de mano de los egipcios, y de mano de todos los que os afligieron, a los cuales eché de delante de vosotros, y os di su tierra.

10 Y os dije: Yo [soy] el SEÑOR vuestro Dios; no temáis a los dioses de los amorreos, en cuya tierra habitáis; mas no oísteis mi voz.

11 Y vino el ángel del SEÑOR, y se sentó debajo del alcornoque que [está] en Ofra, el cual [era] de Joás abiezerita; y su hijo Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para hacerlo esconder de los madianitas.

12 Y el ángel del SEÑOR se le apareció, y le dijo: el SEÑOR [es] contigo, varón esforzado y valiente.

13 Y Gedeón le respondió: Ah, Señor mío, si el SEÑOR es con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde [están] todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó el SEÑOR de Egipto? Y ahora el SEÑOR nos ha desamparado, y nos ha entregado en manos de los madianitas.

14 Y mirándole el SEÑOR, le dijo: Ve con esta tu fortaleza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío [yo]?

15 Entonces le respondió: Ahora pues, Señor mío, ¿con qué tengo de salvar a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre.

16 Y el SEÑOR le dijo: Porque [yo] seré contigo, y herirás a los madianitas como a un solo hombre.

17 Y él respondió: Yo te ruego, que si he hallado gracia delante de ti, me des señal de que tú has hablado conmigo.

18 Te ruego que no te vayas de aquí, hasta que a ti vuelva, y saque mi presente, y lo ponga delante de ti. Y él respondió: Yo esperaré hasta que vuelvas.

19 Y entrándose Gedeón aderezó un cabrito, y panes sin levadura de un efa de harina; y puso la carne en un canastillo, y el caldo en una olla, y sacándolo se lo presentó debajo de aquel alcornoque. 20 Y el ángel de Dios le dijo: Toma la carne, y los panes sin levadura, y ponlos sobre esta peña, y vierte el caldo. Y él lo hizo así.

21 Y extendiendo el ángel del SEÑOR el canto del bordón que [tenía] en su mano, tocó en la carne y en los panes sin levadura; y subió fuego de la peña, el cual consumió la carne y los panes sin levadura. Y el ángel del SEÑOR desapareció de delante de él.

22 Y viendo Gedeón que era el ángel del SEÑOR, dijo: Ay, Señor DIOS, que he visto al ángel del SEÑOR cara a cara.

23 Y el SEÑOR le dijo: Paz a ti; no tengas temor, no morirás.

24 Y edificó allí Gedeón altar al SEÑOR, al que llamó El SEÑOR es la Paz ([YHWH-salom]); [el cual dura] hasta hoy en Ofra de los abiezeritas.

25 Y aconteció que la misma noche le dijo el SEÑOR: Toma un toro del hato de tu padre, y otro toro de siete años, y derriba el altar de Baal que tu padre tiene, y corta también el bosque [que está] junto a él;

26 y edifica altar al SEÑOR tu Dios en la cumbre de este peñasco en lugar conveniente; y tomando el segundo toro, sacrifícalo en holocausto sobre la leña del bosque que habrás cortado.

27 Entonces Gedeón tomó diez varones de sus siervos, e hizo como el SEÑOR le dijo. Mas temiendo hacerlo de día, por la familia de su padre y por los hombres de la ciudad, lo hizo de noche.

28 Y a la mañana, cuando los de la ciudad se levantaron, he aquí que el altar de Baal estaba derribado, y el bosque que [estaba] junto a él, cortado; y [aquel] segundo toro sacrificado en holocausto sobre el altar edificado [de nuevo].

29 Y dijeron el uno al otro: ¿Quién ha hecho esto? Y buscando e inquiriendo, les dijeron: Gedeón hijo de Joás lo ha hecho. Entonces los hombres de la ciudad dijeron a Joás:

30 Saca fuera tu hijo para que muera, por cuanto ha derribado el altar de Baal y ha cortado el bosque que [estaba] junto a él.

31 Y Joás respondió a todos los que estaban junto a él: ¿Tomaréis vosotros el pleito por Baal? o ¿le salvaréis vosotros? Cualquiera que tomare el pleito por él, que muera mañana. Si es Dios, pleitee por sí [mismo] con el que derribó su altar.

32 Y aquel día le llamó Jerobaal; porque dijo: Pleitee Baal contra el que derribó su altar.

33 Y todos los madianitas, y amalecitas, y orientales, se juntaron a una, y pasando asentaron campamento en el valle de Jezreel.

34 Y el espíritu del SEÑOR se envistió en Gedeón, el cual cuando hubo tocado la trompeta, Abiezer se juntó con él.

35 Y envió mensajeros por todo Manasés, el cual también se juntó con él; [asimismo] envió mensajeros a Aser, y a Zabulón, y a Neftalí, los cuales salieron a encontrarles.

36 Y Gedeón preguntó a Dios: ¿has de salvar a Israel por mi mano, como has dicho?

37 He aquí que yo pondré un vellón de lana en la era; y si el rocío estuviere en el vellón solamente, quedando seca toda la otra tierra, entonces entenderé que has de salvar a Israel por mi mano, como lo has dicho.

38 Y aconteció así; porque cuando se levantó de mañana, exprimiendo el vellón sacó de él el rocío, un vaso lleno de agua.

39 Mas Gedeón dijo a Dios: No se encienda tu ira contra mí, si aún hablare esta vez; solamente probaré ahora otra vez con el vellón. Te ruego que la sequedad sea sólo en el vellón, y el rocío sobre la tierra.

40 Y aquella noche lo hizo Dios así; porque la sequedad fue sólo en el vellón, y en toda la tierra estuvo el rocío.


CAPÍTULO 7

1 Levantándose, pues, de mañana Jerobaal, el cual [es] Gedeón, y todo el pueblo que [estaba] con él, asentaron el campamento junto a la fuente de Harod; y tenía el campamento de los madianitas al norte, al otro lado del collado de More, en el valle.

2 Y el SEÑOR dijo a Gedeón: El pueblo que está contigo es mucho para que yo dé a los madianitas en su mano; para que no se alabe Israel contra mí, diciendo: Mi mano me ha salvado.

3 Haz pues ahora pregonar, que lo oiga el pueblo, diciendo: El que teme y se estremece, madrugue y vuélvase desde el monte de Galaad. Y se volvieron de los del pueblo veintidós mil; y quedaron diez mil.

4 Y el SEÑOR dijo a Gedeón: Aún [es] mucho el pueblo; llévalos a las aguas, y allí [yo] te los probaré; y del que [yo] te dijere: Vaya éste contigo, irá contigo; mas de cualquiera que yo te dijere: Este no vaya contigo, el tal no vaya.

5 Entonces llevó el pueblo a las aguas; y el SEÑOR dijo a Gedeón: Cualquiera que lamiere las aguas con su lengua como lame el perro, aquél pondrás aparte; [asimismo] cualquiera que se doblare sobre sus rodillas para beber.

6 Y fue el número de los que lamieron las aguas, llegándola con la mano a la boca, trescientos varones; y todo el resto del pueblo se dobló sobre sus rodillas para beber las aguas.

7 Entonces el SEÑOR dijo a Gedeón: Con estos trescientos varones que lamieron [el agua] os salvaré, y entregaré a los madianitas en tus manos; y váyase todo el pueblo cada uno a su lugar.

8 Y tomada provisión para el pueblo en sus manos, con sus trompetas, envió a todos los [otros] israelitas cada uno a su tienda, y retuvo a aquellos trescientos hombres; y tenía el campamento de Madián abajo en el valle.

9 Y aconteció que aquella noche el SEÑOR le dijo: Levántate, y desciende al campamento; porque [yo] lo he entregado en tus manos.

10 Y si tienes temor de descender, baja tú con Fura tu criado al campamento,

11 y oirás lo que hablan; y entonces tus manos se esforzarán, y descenderás al campamento. Y él descendió con Fura su criado al principio de la gente de armas que [estaba] en el campamento.

12 Y Madián, y Amalec, y todos los orientales, [estaban] tendidos en el valle como langostas en muchedumbre, y sus camellos eran innumerables, como la arena que [está] a la ribera del mar en multitud.

13 Y cuando llegó Gedeón, he aquí que un hombre estaba contando a su compañero [un] sueño, diciendo: He aquí [yo] soñé [un] sueño: que veía un pan de cebada que rodaba hasta el campamento de Madián, y llegaba a las tiendas, y las herió [de tal manera] que cayeron, y las trastornaba de arriba [abajo], y las tiendas cayeron.

14 Y su compañero respondió, y dijo: Esto no es otra cosa sino el cuchillo de Gedeón hijo de Joas, varón de Israel; Dios ha entregado en sus manos a los madianitas con todo el campamento.

15 Y cuando Gedeón oyó la historia del sueño y su interpretación, adoró; y vuelto al campamento de Israel, dijo: Levantaos, que el SEÑOR ha entregado el campamento de Madián en vuestras manos.

16 Y repartiendo los trescientos hombres en tres escuadrones, dio a cada uno de ellos trompetas en sus manos, y cántaros vacíos con teas ardiendo dentro de los cántaros.

17 Y les dijo: Miradme a mí, y haced como yo hiciere; he aquí que cuando yo llegare al principio del campamento, como [yo] hiciere, así haréis vosotros.

18 Yo tocaré la trompeta y todos los que [estarán] conmigo; y vosotros tocaréis entonces las trompetas alrededor de todo el campamento, y diréis: ¡El SEÑOR y Gedeón!

19 Llegó pues Gedeón, y los cien varones que [llevaba] consigo, al principio del campamento, al principio de la vela del medio, despertando solamente los guardias; y tocaron las trompetas, y quebraron los cántaros que [llevaban] en sus manos. 20 Y los tres escuadrones tocaron [sus] trompetas, y quebrando los cántaros tomaron en la mano izquierda las teas, y en la derecha las trompetas con que tocaban, y dieron grita: -¡El cuchillo del SEÑOR y el de Gedeón!

21 Y se estuvieron en sus lugares en derredor del campamento; y todo el campamento fue alborotado, y huyeron gritando.

22 Mas los trescientos tocaban las trompetas; y el SEÑOR puso el cuchillo de cada uno contra su compañero en todo el campamento. Y el ejército huyó hasta Bet-sita, hacia Zerera, y hasta el término de Abel-mehola en Tabat.

23 Y juntándose los de Israel de Neftalí, y de Aser, y de todo Manasés, siguieron a los madianitas.

24 Gedeón también envió mensajeros a todo el monte de Efraín, diciendo: Descended al encuentro de los madianitas, y tomadles las aguas hasta Bet-bara y el Jordán. Y juntos todos los varones de Efraín, tomaron las aguas de Bet-bara y el Jordán.

25 Y tomaron dos príncipes de los madianitas, Oreb y Zeeb; y mataron a Oreb en la peña de Oreb, y a Zeeb lo mataron en el lagar de Zeeb; y [después que] siguieron a los madianitas, trajeron las cabezas de Oreb y de Zeeb a Gedeón al otro lado del Jordán.


CAPÍTULO 8

1 Y los de Efraín le dijeron: ¿Qué [es] esto que has hecho con nosotros, no llamándonos cuando ibas a la guerra contra Madián? Y le reconvinieron fuertemente.

2 A los cuales él respondió: ¿Qué he hecho [yo] ahora como vosotros? ¿No es el rebusco de Efraín mejor que la vendimia de Abiezer?

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