La Biblia: El libro de las Sagradas Escrituras y la Palabra de Dios

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19 ¿Por qué, pues, no has oído la voz del SEÑOR? Antes vuelto al despojo, has hecho lo malo en los ojos del SEÑOR. 20 Y Saúl respondió a Samuel: Antes he oído la voz del SEÑOR, y fui a la jornada que el SEÑOR me envió, y he traído a Agag rey de Amalec, y he destruido a los amalecitas.

21 Mas el pueblo tomó del despojo ovejas y vacas, las primicias del anatema, para sacrificarlas al SEÑOR tu Dios en Gilgal.

22 Y Samuel dijo: ¿Tiene el SEÑOR [tanto] contentamiento con los holocaustos y víctimas, como en oír la palabra del SEÑOR? Ciertamente el oír [es] mejor que los sacrificios; [y] el escuchar que el sebo de los carneros.

23 Porque la rebelión [es] pecado de hechicería, e ídolo e idolatría el quebrantar [la palabra de Dios]. Y por cuanto tú desechaste la palabra del SEÑOR, [él también] te ha desechado para que no seas rey.

24 Entonces Saúl dijo a Samuel: [Yo] he pecado; que he quebrantado el dicho del SEÑOR y tus palabras, porque temí al pueblo, consentí a la voz de ellos. Perdona, pues, ahora mi pecado,

25 Y vuelve conmigo para que adore al SEÑOR.

26 Y Samuel respondió a Saúl: No volveré contigo; porque desechaste la palabra del SEÑOR, y el SEÑOR te ha desechado [para] que no seas rey sobre Israel.

27 Y volviéndose Samuel para irse, él echó mano del canto de su capa, y se desgarró.

28 Entonces Samuel le dijo: el SEÑOR ha desgarrado hoy de ti el reino de Israel, y lo ha dado a tu prójimo mejor que tú.

29 Y también el Vencedor de Israel no mentirá, ni se arrepentirá [acerca de esto]; porque no es hombre para que deba arrepentirse.

30 Y él dijo: [Yo] he pecado; mas te ruego que me honres delante de los ancianos de mi pueblo, y delante de Israel; y vuelve conmigo para que adore al SEÑOR tu Dios.

31 Y volvió Samuel tras Saúl, y adoró Saúl al SEÑOR.

32 [Después] dijo Samuel: Traedme a Agag rey de Amalec. Y Agag vino a él delicadamente. Y dijo Agag: Ciertamente se acerca la amargura de la muerte.

33 Y Samuel dijo: Como tu cuchillo dejó las mujeres sin hijos, así tu madre será sin hijo entre las mujeres. Entonces Samuel cortó en pedazos a Agag delante del SEÑOR en Gilgal.

34 Se fue [luego] Samuel a Ramá, y Saúl subió a su casa en Gabaa de Saúl.

35 Y nunca después [vino] Samuel a ver a Saúl en toda su vida; y Samuel lloraba a Saúl porque el SEÑOR se había arrepentido de haber puesto a Saúl por rey sobre Israel.


CAPÍTULO 16

1 Y dijo el SEÑOR a Samuel: ¿Hasta cuándo has tú de llorar a Saúl, habiéndolo yo desechado [para] que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén; porque de sus hijos me he provisto de rey.

2 Y dijo Samuel: ¿Cómo iré? Si Saúl lo entendiere, me matará. El SEÑOR respondió: Toma contigo una becerra, y di: A sacrificar al SEÑOR he venido.

3 Y llama a Isaí al sacrificio, y yo te enseñaré lo que has de hacer; y me ungirás al que [yo] te dijere.

4 Y Samuel hizo como le dijo el SEÑOR; y cuando él llegó a Belén, los ancianos de la ciudad le salieron a recibir con miedo, y dijeron: ¿Es pacífica tu venida?

5 Y él respondió: Sí, vengo a sacrificar al SEÑOR; santificaos, y venid conmigo al sacrificio. Y santificando él a Isaí y a sus hijos, los llamó al sacrificio.

6 Y aconteció que cuando ellos vinieron, él vio a Eliab, y dijo: ¿Por ventura [está] delante del SEÑOR su ungido?

7 Y el SEÑOR respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a la altura de su estatura, porque yo [lo] desecho; porque no [es] lo que el hombre ve. Porque el hombre ve [lo que está] delante de sus ojos, mas el SEÑOR ve el corazón.

8 [Entonces] llamó Isaí a Abinadab, y le hizo pasar delante de Samuel, el cual dijo: Ni a éste ha elegido el SEÑOR.

9 Hizo [luego] pasar Isaí a Sama. Y él dijo: Tampoco a éste ha elegido el SEÑOR.

10 E hizo pasar Isaí sus siete hijos delante de Samuel; mas Samuel dijo a Isaí: el SEÑOR no ha elegido a éstos.

11 [Entonces] dijo Samuel a Isaí: ¿Se han acabado los jóvenes? Y él respondió: Aún queda el menor, que apacienta las ovejas. Y dijo Samuel a Isaí: Envía por él, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que él venga aquí.

12 Envió, pues, por él, y lo introdujo; el cual [era] rojo, [(de buen color)], de hermoso parecer y de bello aspecto. Entonces el SEÑOR dijo: Levántate y úngelo, que éste es.

13 Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió de entre sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu del SEÑOR tomó a David. Y levantándose Samuel, se volvió a Ramá.

14 Y el Espíritu del SEÑOR se apartó de Saúl, y le atormentaba el espíritu malo [de parte] del SEÑOR.

15 Y los criados de Saúl le dijeron: He aquí ahora, que el espíritu malo [de parte] de Dios te atormenta.

16 Diga, pues, nuestro señor a tus siervos [que están] delante de ti, [que] busquen alguno que sepa tocar el arpa; para que cuando fuere sobre ti el espíritu malo [de parte] de Dios, él taña con su mano, y tengas alivio.

17 Y Saúl respondió a sus criados: Buscadme, pues, ahora alguno que taña bien, y traédmelo.

18 Entonces uno de los criados respondió, diciendo: He aquí [yo] he visto a un hijo de Isaí de Belén, que sabe tocar, y [es] valiente y vigoroso, y hombre de guerra, prudente en sus palabras, y hermoso, y el SEÑOR [es] con él.

19 Y Saúl envió mensajeros a Isaí, diciendo: Envíame a David tu hijo, el que [está] con las ovejas. 20 Y tomó Isaí un asno [cargado] de pan, y un cántaro de vino y un cabrito, y lo envió a Saúl por mano de David su hijo.

21 Y viniendo David a Saúl, estuvo delante de él; y él lo amó mucho, y fue hecho su paje de armas.

22 Y Saúl envió a decir a Isaí: Yo te ruego que esté David conmigo; porque ha hallado gracia en mis ojos.

23 Y cuando el espíritu [malo de parte] de Dios era sobre Saúl, David tomaba el arpa, y tañía con su mano; y Saúl tenía refrigerio, y estaba mejor, y el espíritu malo se apartaba de él.


CAPÍTULO 17

1 Y los filisteos juntaron sus ejércitos para la guerra, y se congregaron en Soco, que [es] de Judá, y asentaron el campamento entre Soco y Azeca, en Efes-damim.

2 Y también Saúl y los varones de Israel se juntaron, y asentaron el campamento en el valle del Alcornoque ([de Ela]), y ordenaron la batalla contra los filisteos.

3 Y los filisteos estaban sobre un monte a un lado, e Israel estaba sobre otro monte al otro lado, y el valle entre ellos.

4 Salió [entonces] un varón del campamento de los filisteos [que se puso] entre los dos [campamentos], el cual se llamaba Goliat, de Gat, y tenía de altura seis codos y un palmo.

5 Y traía un almete de acero en su cabeza, [e iba] vestido con corazas de planchas; y era el peso de las corazas cinco mil siclos de bronce.

6 Y sobre sus piernas traía grebas de hierro, y un escudo de acero a sus hombros.

7 El asta de su lanza era como un rodillo de telar, y tenía el hierro de su lanza seiscientos siclos de hierro; e iba su escudero delante de él.

8 Y se paró, y dio voces a los escuadrones de Israel, diciéndoles: ¿Para qué salís a dar batalla? ¿No [soy] yo el filisteo, y vosotros los siervos de Saúl? Escoged de entre vosotros un varón que venga contra mí.

9 Si él pudiere pelear conmigo, y me venciere, nosotros seremos vuestros siervos; y si yo pudiere más que él, y lo venciere, vosotros seréis nuestros siervos y nos serviréis.

10 Y añadió el filisteo: Hoy yo he deshonrado el campamento de Israel; dadme un varón que pelee conmigo.

11 Y oyendo Saúl y todo Israel estas palabras del filisteo, se conturbaron, y tuvieron gran miedo.

12 Y David [era] hijo de un varón efrateo de Belén de Judá, cuyo nombre era Isaí, el cual tenía ocho hijos; y era este hombre en el tiempo de Saúl, viejo, y de gran edad entre los hombres.

13 Y los tres hijos mayores de Isaí habían ido a seguir a Saúl en la guerra. Y los nombres de sus tres hijos que habían ido a la guerra, eran: Eliab el primogénito, el segundo Abinadab, y el tercero Sama.

14 Y David era el menor. Y habiendo ido los tres mayores tras Saúl,

15 David había ido y vuelto de [estar] con Saúl, para apacentar las ovejas de su padre en Belén.

16 Venía, pues, aquel filisteo por la mañana y por la tarde, y se presentó por cuarenta días.

17 Y dijo Isaí a David su hijo: Toma ahora para tus hermanos un efa de esta cebada tostada, y estos diez panes, y llévalo presto al campamento a tus hermanos.

18 [Llevarás asimismo] estos diez quesos de leche al capitán de los mil, y cuida de ver si tus hermanos están buenos, y toma prendas de ellos.

19 Y Saúl y ellos y todos los de Israel, estaban en el valle del Alcornoque, peleando contra los filisteos. 20 Se levantó, pues, David de mañana, y dejando las ovejas al [cuidado de un] guarda, se fue con su carga, como Isaí le había mandado; y llegó al atrincheramiento del ejército, el cual había salido en ordenanza, y [ya] tocaban al arma en batalla.

21 Porque así los israelitas como los filisteos estaban en ordenanza, escuadrón contra escuadrón.

22 Y David dejó de sobre sí la carga en mano del que guardaba el bagaje, y corrió al escuadrón; y cuando llegó, preguntaba por sus hermanos, si estaban buenos.

23 Y estando él hablando con ellos, he aquí aquel varón que se ponía en medio de los dos [campamentos], que se llamaba Goliat, el filisteo de Gat, que subía de los escuadrones de los filisteos, hablando las mismas palabras; las cuales oyó David.

24 Y todos los varones de Israel que veían aquel hombre, huían delante de él, y tenían gran temor.

25 Y cada uno de los de Israel decía: ¿No habéis visto a aquel varón que sube? El sube para deshonrar a Israel. Al que le venciere, el rey le enriquecerá con grandes riquezas, y le dará su hija, y hará franca la casa de su padre en Israel.

26 Entonces habló David a los que junto a él estaban, diciendo: ¿Qué harán a aquel varón que venciere a este filisteo, y quitare la deshonra de Israel? Porque ¿quién [es] este filisteo incircunciso, para que deshonre [a] los escuadrones del Dios viviente?

27 Y el pueblo le respondió las mismas palabras, diciendo: Así se hará al tal varón que lo venciere.

28 Y oyéndole hablar Eliab su hermano mayor con aquellos varones, Eliab se encendió en ira contra David, y dijo: ¿Para qué has descendido acá? ¿Y a quién has dejado aquellas pocas ovejas en el desierto? Yo conozco tu soberbia y la malicia de tu corazón, que para ver la batalla has venido.

29 Y David respondió: ¿Qué he hecho yo ahora? Estas, ¿no son palabras?

30 Y apartándose de él hacia otros, habló lo mismo; y le respondieron los del pueblo como primero.

31 Y fueron oídas las palabras que David había dicho, las cuales fueron repetidas delante de Saúl, y él lo hizo venir.

32 Y dijo David a Saúl: No desmaye ninguno a causa de él; tu siervo irá y peleará con este filisteo.

33 Y dijo Saúl a David: No podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú [eres] niño, y él [es un] hombre de guerra desde su juventud.

34 Y David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor en las ovejas de su padre, y venía un león, o un oso, y tomaba [algún] cordero de la manada,

35 y salía [yo] tras él, y lo hería, y le libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, [yo] le echaba mano de la quijada, y lo hería y mataba.

36 Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; pues este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha deshonrado al ejército del Dios viviente.

37 Y añadió David: el SEÑOR que me ha librado de [las] garras del león y de [las] garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo. Y dijo Saúl a David: Ve, y el SEÑOR sea contigo.

38 Y Saúl vistió a David de sus ropas, y puso sobre su cabeza un almete de acero, y le armó de coraza.

39 Y ciñó David la espada [de Saúl] sobre los vestidos [de Saúl], y probó a andar, porque nunca [lo] había experimentado. Y dijo David a Saúl: Yo no puedo andar con esto, porque nunca lo experimenté. Y echando de sí David aquellas cosas,

40 tomó su cayado en su mano, y se tomó cinco piedras lisas del arroyo, y las puso en el saco pastoril, en el zurrón que traía, y con su honda en su mano se fue hacia el filisteo.

41 Y el filisteo venía andando y acercándose a David, y su escudero delante de él.

42 Y cuando el filisteo miró y vio a David le tuvo en poco; porque era joven, y rojo ([de buen color]), y de hermoso parecer.

43 Y dijo el filisteo a David: ¿Soy yo perro para que vengas a mí con palos? Y maldijo a David por sus dioses.

44 Dijo [luego] el filisteo a David: Ven a mí, y daré tu carne a las aves del cielo, y a las bestias de la tierra.

45 [Entonces] dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con cuchillo y lanza y escudo; mas yo vengo a ti en el nombre del SEÑOR de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, que tú has deshonrado.

46 El SEÑOR te entregará hoy en mi mano, y [yo] te venceré, y quitaré tu cabeza de ti; y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y sabrá toda la tierra que hay Dios en Israel.

47 Y sabrá toda esta congregación que el SEÑOR no salva con espada y lanza; porque del SEÑOR [es] la guerra, y él os entregará en nuestras manos.

48 Y aconteció que, cuando el filisteo se levantó para ir y llegarse contra David, David se dio prisa, y corrió al combate contra el filisteo.

49 Y metiendo David su mano en el saco, tomó de allí una piedra, y se la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó hincada en su frente, y cayó en tierra sobre su rostro.

50 Así venció David al filisteo con honda y piedra; e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David cuchillo en su mano.

51 Entonces corrió David y se puso sobre el filisteo, y tomando el cuchillo de él, sacándola de su vaina, lo mató, y le cortó con él la cabeza. Y cuando los filisteos vieron su gigante muerto, huyeron.

52 Y levantándose los de Israel y de Judá, dieron grita, y siguieron a los filisteos hasta llegar al valle, y hasta las puertas de Ecrón. Y cayeron heridos de los filisteos por el camino de Saaraim, hasta Gat y Ecrón.

53 Y volviendo los hijos de Israel de seguir [a] los filisteos, despojaron su campamento.

54 Y David tomó la cabeza del filisteo, y la trajo a Jerusalén, mas puso sus armas en su tienda.

55 Mas cuando Saúl vio a David que salía a encontrarse con el filisteo, dijo a Abner general del ejército: Abner, ¿de quién es hijo aquel joven? Y Abner respondió:

56 Vive tu alma, oh rey, que no lo sé. Y el rey dijo: Pregunta pues de quién es hijo aquel joven.

57 Y cuando David volvía de matar al filisteo, Abner lo tomó, y lo llevó delante de Saúl, teniendo la cabeza del filisteo en su mano.

58 Y le dijo Saúl: Joven, ¿de quién eres hijo? Y David respondió: Yo soy hijo de tu siervo Isaí de Belén.

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