La Biblia: El libro de las Sagradas Escrituras y la Palabra de Dios

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16 En aquella sazón vinieron dos mujeres rameras al rey, y se presentaron delante de él.

17 Y dijo una mujer: ¡Ruego, señor mío! Yo y esta mujer morábamos en una misma casa, y yo di a luz [estando] con ella en la casa.

18 Y aconteció al tercer día después que yo di a luz, que ésta dio a luz también, y morábamos nosotras juntas; ninguno de fuera estaba en casa, sino nosotras dos en la casa.

19 Y una noche el hijo de esta mujer murió, porque ella se acostó sobre él. 20 Y se levantó a medianoche, y tomó a mi hijo de junto a mí, estando [yo] tu sierva durmiendo, y lo puso a su lado, y me puso a mi lado su hijo muerto.

21 Y cuando [yo] me levanté por la mañana para dar el pecho a mi hijo, he aquí [que estaba] muerto; mas le observé a la luz del día, y vi que no era mi hijo, que yo había dado a luz.

22 Entonces la otra mujer dijo: No; mi hijo [es] el que vive, y tu hijo [es] el muerto. Y la otra volvió a decir: No; tu hijo es el muerto, y mi hijo es el que vive. [Así] hablaban delante del rey.

23 El rey entonces dijo: Esta dice: Mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto; y la otra dice: No, mas el tuyo es el muerto, y mi hijo es el que vive.

24 Entonces dijo el rey: Traedme un cuchillo. Y trajeron al rey un cuchillo.

25 Y el rey dijo: Partid por medio al niño vivo, y dad la mitad a la una, y la otra mitad a la otra.

26 Entonces la mujer cuyo era el hijo vivo, habló al rey (porque sus entrañas se le conmovieron por su hijo), y dijo: ¡Ruego, señor mío! Dad a ésta el niño vivo, y no lo matéis. Mas la otra dijo: Ni a mí ni a ti; [sino] partidlo.

27 Entonces el rey respondió, y dijo: Dad a aquélla el hijo vivo, y no lo matéis: ella [es] su madre.

28 Y todo Israel oyó aquel juicio que había juzgado el rey; y temieron al rey, porque vieron que había en él sabiduría de Dios para juzgar.


CAPÍTULO 4

1 Así que el rey Salomón fue rey sobre todo Israel.

2 Y estos [fueron] los príncipes que tuvo: Azarías hijo de Sadoc, sacerdote;

3 Elihoref y Ahías, hijos de Sisa, escribas; Josafat hijo de Ahilud, canciller;

4 Benaía hijo de Joiada [era] sobre el ejército; y Sadoc y Abiatar [eran] los sacerdotes;

5 Azarías hijo de Natán era sobre los gobernadores; Zabud hijo de Natán era el príncipe, compañero del rey;

6 y Ahisar [era] mayordomo; y Adoniram hijo de Abda era sobre el tributo.

7 Y tenía Salomón doce gobernadores sobre todo Israel, los cuales mantenían al rey y a su casa. Cada uno de ellos estaba obligado a abastecer [por] un mes en [el] año.

8 Y éstos [son] los nombres de ellos: el hijo de Hur en el monte de Efraín;

9 el hijo de Decar, en Macaz, y en Saalbim, y en Bet-semes, y en Elón, y en Bet-hanán;

10 el hijo de Hesed, en Arubot; éste tenía también a Soco y toda la tierra de Hefer.

11 El hijo de Abinadab, en todos los términos de Dor; éste tenía por mujer a Tafat hija de Salomón;

12 Baana hijo de Ahilud, en Taanac y Meguido, y en toda Bet-seán, que [es] cerca de Saretán, abajo de Jezreel, desde Bet-seán hasta Abel-mehola, y hasta el otro lado de Jocmeam;

13 el hijo de Geber, en Ramot de Galaad; éste tenía también las ciudades de Jair hijo de Manasés, las cuales [estaban] en Galaad; tenía [también] la provincia de Argob, que [era] en Basán, sesenta grandes ciudades con muro y cerraduras de bronce;

14 Ahinadab hijo de Iddo, en Mahanaim;

15 Ahimaas en Neftalí; éste tomó también por mujer a Basemat hija de Salomón.

16 Baana hijo de Husai, en Aser y en Alot;

17 Josafat hijo de Parúa, en Isacar;

18 Simei hijo de Ela, en Benjamín;

19 Geber hijo de Uri, en la tierra de Galaad, y en la tierra de Sehón rey de los amorreos, y de Og rey de Basán; [y además de éstos había] un gobernador [general] en toda la tierra. 20 [Los de] Judá y [de] Israel eran muchos, como la arena que [está] junto al mar en multitud, comiendo y bebiendo y alegrándose.

21 Y Salomón señoreaba sobre todos los reinos, desde el río de la tierra de los filisteos, hasta el término de Egipto; y traían presentes, y sirvieron a Salomón todos los días que vivió.

22 Y la despensa de Salomón era cada día treinta coros de flor de harina, y sesenta coros de harina.

23 Diez bueyes engordados, y veinte bueyes de pasto, y cien ovejas; sin los ciervos, cabras, búfalos, y aves engordados.

24 Porque él señoreaba en toda la región que estaba al otro lado del río, desde Tifsa hasta Gaza, sobre todos los reyes del otro lado del río; y tuvo paz por todos lados en derredor [suyo].

25 Y Judá e Israel vivían seguros, cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, desde Dan hasta Beerseba, todos los días de Salomón.

26 Tenía además de esto Salomón cuarenta mil caballos en sus caballerizas para sus carros, y doce mil caballos de cabalgar.

27 Y estos gobernadores mantenían al rey Salomón, y a todos los que a la mesa del rey Salomón venían, cada uno su mes; y hacían que nada faltase.

28 Y traían también cebada y paja para los caballos, y para las bestias de carga, al lugar donde él estaba, cada uno conforme al cargo que tenía.

29 Y dio Dios a Salomón sabiduría, y prudencia muy grande, y magnanimidad de corazón, como la arena que [está] a la orilla del mar.

30 Que fue mayor la sabiduría de Salomón que la de todos los orientales, y que toda la sabiduría de los egipcios.

31 Y aun fue más sabio que todos los hombres; más que Etán ezraíta, y que Hemán y Calcol y Darda, hijos de Mahol; y fue nombrado entre todas las naciones de alrededor.

32 Y propuso tres mil parábolas; y sus versos fueron cinco mil.

33 También disertó de los árboles, desde el cedro del Líbano hasta el hisopo que nace en la pared. Asimismo disertó de los animales, de las aves, de las serpientes, y de los peces.

34 Y venían de todos los pueblos a oír la sabiduría de Salomón, y de todos los reyes de la tierra, donde había llegado la fama de su sabiduría.


CAPÍTULO 5

1 Hiram rey de Tiro envió también sus siervos a Salomón, luego que oyó que lo habían ungido por rey en lugar de su padre; porque Hiram había siempre amado a David.

2 Entonces Salomón envió a decir a Hiram:

3 Tú sabes como mi padre David no pudo edificar casa al nombre del SEÑOR su Dios, por las guerras que le cercaron, hasta que el SEÑOR puso [sus enemigos] bajo las plantas de sus pies.

4 Ahora el SEÑOR mi Dios me ha dado reposo por todas partes; que ni hay adversarios, ni mal encuentro.

5 Yo por tanto he determinado ahora edificar Casa al nombre del SEÑOR mi Dios, como el SEÑOR lo habló a David mi padre, diciendo: Tu hijo, que yo pondré en lugar tuyo en tu trono, él edificará casa a mi nombre.

6 Manda pues ahora que me corten cedros del Líbano; y mis siervos estarán con los tuyos, y yo te daré por tus siervos el salario que tú dijeres; porque tú sabes bien, que ninguno hay entre nosotros que sepa labrar la madera como los sidonios.

7 Y cuando Hiram oyó las palabras de Salomón, se alegró en gran manera, y dijo: Bendito [sea] hoy el SEÑOR, que dio hijo sabio a David sobre este pueblo tan grande.

8 Y envió Hiram a decir a Salomón: He oído lo que me enviaste [a decir]; yo haré todo lo que te plazca acerca de la madera de cedro, y la madera de haya.

9 Mis siervos la llevarán desde el Líbano al mar; y yo la pondré [en] balsas por el mar hasta el lugar que tú me señalares, y allí se desatará, y tú la tomarás; y tú [también] harás mi voluntad, en dar de comer a mi familia.

10 Dio pues Hiram a Salomón madera de cedro, y madera de haya toda lo que quiso.

11 Y Salomón daba a Hiram veinte mil coros de trigo para el sustento de su familia, y veinte [mil] coros de aceite limpio; esto daba Salomón a Hiram cada año.

12 Dio, pues, el SEÑOR a Salomón sabiduría como le había dicho; y hubo paz entre Hiram y Salomón, e hicieron alianza entre ambos.

13 Y el rey Salomón impuso tributo a todo Israel, y el tributo fue de treinta mil hombres;

14 los cuales enviaba al Líbano de diez mil en diez mil, cada mes por su turno, viniendo así a estar un mes en el Líbano, y dos meses en sus casas; y Adoniram estaba sobre aquel tributo.

15 Tenía también Salomón setenta mil que llevaban las cargas, y ochenta mil cortadores en el monte;

16 sin los principales oficiales de Salomón que [estaban] sobre la obra, [eran] tres mil y trescientos, los cuales tenían cargo del pueblo que hacía la obra.

17 Y mandó el rey que trajesen grandes piedras, piedras de precio, para los cimientos de la Casa, y piedras labradas.

18 Y los albañiles de Salomón, y los de Hiram, y los aparejadores, cortaron y aparejaron la madera y la cantería para labrar la casa.


CAPÍTULO 6

1 Y fue en el año cuatrocientos ochenta después que los hijos de Israel salieron de Egipto, en el cuarto año del principio del reino de Salomón sobre Israel, en el mes de Zif, que es el mes segundo, que él comenzó a edificar la Casa del SEÑOR.

2 La Casa que el rey Salomón edificó al SEÑOR, tuvo sesenta codos de largo y veinte de ancho, y treinta codos de alto.

3 Y el portal delante del templo de la Casa, de veinte codos de largo, según la anchura de la Casa, y su ancho [era] de diez codos delante de la Casa.

4 E hizo a la Casa [ventanas] anchas [por dentro], y estrechas [por fuera].

5 Edificó también junto al muro de la Casa un colgadizo alrededor, [pegado] a las paredes de la Casa en derredor del templo y del oratorio; e hizo cámaras alrededor.

6 El colgadizo de abajo [era] de cinco codos de ancho, y el de en medio de seis codos de ancho, y el tercero de siete codos de ancho; porque por fuera había hecho disminuciones a la casa en derredor, para no trabar [las vigas] de las paredes de la Casa.

7 Y la Casa cuando se edificó, la fabricaron de piedras perfectas que traían [ya acabadas de labrar]; de tal manera que cuando la edificaban, ni martillos ni hachas se oyeron en la Casa, ni ningún otro instrumento de hierro.

8 La puerta del colgadizo de en medio estaba al lado derecho de la Casa; y se subía por una [escalera de] caracol al del medio, y del medio al tercero.

9 Labró pues la Casa, y la acabó; y cubrió la Casa de labrados y de maderas de cedro puestas por orden.

10 Y edificó asimismo el colgadizo en derredor de toda la Casa, de altura de cinco codos, el cual se apoyaba en la casa con vigas de cedro.

11 Y vino palabra del SEÑOR a Salomón, diciendo:

12 Esta Casa que tú edificas, si anduvieres en mis estatutos, e hicieres mis derechos, y guardares todos mis mandamientos andando en ellos, yo tendré firme contigo mi palabra que hablé a David tu padre;

13 y habitaré en medio de los hijos de Israel, y no dejaré a mi pueblo Israel.

14 Así que, Salomón labró la Casa, y la acabó.

15 Y edificó las paredes de la Casa por dentro con tablas de cedro, vistiéndola de madera por dentro, desde el solado de la casa hasta las paredes de la techumbre; y el solado cubrió de dentro con madera de haya.

16 Edificó también al cabo de la Casa veinte codos de tablas de cedro, desde el solado hasta las paredes, y se labró en la Casa un oratorio, que es el lugar santísimo.

17 Y la Casa, a saber, el templo adentro, tenía cuarenta codos.

18 Y la Casa [estaba cubierta de] cedro [por] dentro, y tenía entalladuras de calabazas silvestres y de botones de flores. Todo [era] cedro; ninguna piedra se veía.

19 Y adornó el oratorio por dentro en medio de la Casa, para poner allí el arca del pacto del SEÑOR. 20 Y el oratorio [estaba] en la parte de adentro, el cual tenía veinte codos de largo, y otros veinte de ancho, y otros veinte de altura; y lo vistió de oro purísimo; asimismo cubrió el altar de cedro.

21 Así que vistió Salomón de oro puro la Casa por dentro, y cerró la puerta del oratorio con cadenas de oro, y lo vistió de oro.

22 Vistió pues de oro toda la Casa hasta el cabo; y asimismo vistió de oro todo el altar que [estaba] delante del oratorio.

23 Hizo también en el oratorio dos querubines de madera de oliva, cada uno de altura de diez codos.

24 Una ala del querubín tenía cinco codos, y la otra ala del [mismo] querubín otros cinco codos; así que había diez codos desde la punta de una ala hasta la punta de la otra.

25 Asimismo el otro querubín tenía diez codos; porque ambos querubines eran de un tamaño y de una hechura.

26 La altura del uno era de diez codos, y asimismo el otro.

27 Y puso estos querubines dentro [del oratorio] de la Casa; los cuales querubines extendían sus alas, de modo que la ala del uno tocaba a la pared, y la ala del otro querubín tocaba a la otra pared, y las otras dos alas se tocaban la una a la otra en la mitad de la Casa.

28 Y vistió de oro los querubines.

29 Y esculpió todas las paredes de la Casa alrededor de diversas figuras, de querubines, de palmas, y de botones de flores, por dentro y por fuera.

30 Y cubrió de oro el solado de la casa, adentro y afuera.

31 Y a la puerta del oratorio hizo puertas de madera de oliva; y el umbral y los postes eran de cinco esquinas.

32 Las dos puertas [eran] de madera de oliva; y entalló en ellas figuras de querubines y de palmas y de botones de flores, y las cubrió de oro; cubrió también de oro los querubines y las palmas.

33 De la misma forma hizo a la puerta del templo postes de madera de oliva cuadrados.

34 Las dos puertas eran de madera de haya; y los dos lados de una puerta [eran] redondos, y los otros dos lados de la otra puerta [también] redondos.

35 Y entalló en ellas querubines y palmas y botones de flores, y las cubrió de oro ajustado a las entalladuras.

36 Y labró el atrio interior de tres órdenes de piedras labradas, y de un órden de vigas de cedro.

37 En el cuarto año, en el mes de Zif, se pusieron los cimientos de la Casa del SEÑOR.

38 Y en el undécimo año, en el mes de Bul, que es el mes octavo, fue acabada la Casa con todas sus pertenencias, y con todo lo necesario. La edificó pues, en siete años.


CAPÍTULO 7

1 Mas su casa [la] edificó Salomón en trece años, y la acabó toda.

2 Y asimismo edificó la casa del bosque del Líbano, la cual tenía cien codos de longitud, y cincuenta codos de anchura, y treinta codos de altura, sobre cuatro órdenes de columnas de cedro, con vigas de cedro sobre las columnas.

3 Y estaba cubierta de tablas de cedro arriba sobre las vigas, que se apoyaban en cuarenta y cinco columnas; cada hilera tenía quince columnas.

4 Las ventanas [estaban] por tres órdenes, una ventana contra la otra por tres órdenes.

5 Y todas la puertas y postes [eran] cuadrados; y unas ventanas estaban frente a las otras en tres órdenes.

6 También hizo un portal de columnas, que tenía de largo cincuenta codos, y treinta codos de ancho; y aquel portal [estaba] delante de aquellas otras, con sus columnas y maderos correspondientes.

7 Hizo asimismo el portal del trono en que había de juzgar, [que es] el portal del juicio, y lo vistió de cedro de suelo a suelo.

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