La Biblia: El libro de las Sagradas Escrituras y la Palabra de Dios

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8 Y en la casa en que él moraba, había otra sala dentro del portal, de obra semejante a ésta. Edificó también Salomón una casa para la hija de Faraón, que había tomado [por mujer], de la misma obra de aquel portal.

9 Todas aquellas [obras fueron] de piedras de precio, cortadas y aserradas con sierras según las medidas, así por dentro como por fuera, desde el cimiento hasta las vigas, y [asimismo] por fuera hasta el gran atrio.

10 El cimiento [era] de piedras de precio, de piedras grandes, de piedras de diez codos, y de piedras de ocho codos.

11 De allí arriba [eran también] piedras de precio, labradas conforme a sus medidas, y [obra de] cedro.

12 Y en el gran atrio alrededor había tres órdenes de piedras labradas, y un orden de vigas de cedro; y [así] el atrio interior de la Casa del SEÑOR, y el atrio de la Casa.

13 Y envió el rey Salomón, e hizo venir de Tiro a Hiram,

14 el cual era hijo de una viuda de la tribu de Neftalí, y su padre había sido de Tiro; que labraba en bronce, lleno de sabiduría y de inteligencia y saber en toda obra de bronce. Este pues vino al rey Salomón, e hizo toda su obra.

15 Este hizo dos columnas de bronce, la altura de [cada] cual era de dieciocho codos; y rodeaba a una [y a otra] columna un hilo de doce codos.

16 Hizo también dos capiteles de fundición de bronce, para que fuesen puestos sobre las cabezas de las columnas; la altura de un capitel era de cinco codos, y la del otro capitel de cinco codos.

17 [E hizo unas] trenzas a manera de red, y unas cintas a manera de cadenas, para los capiteles que [se habían de poner] sobre las cabezas de las columnas; siete para cada capitel.

18 Y cuando hubo hecho las columnas, hizo también dos órdenes [de granadas] alrededor en el enredado, para cubrir los capiteles que estaban en las cabezas [de las columnas] con las granadas; y de la misma forma hizo en el otro capitel.

19 Los capiteles que [estaban] sobre las columnas tenían forma de flores [como las que se veían] en el portal, por cuatro codos. 20 Los capiteles [que estaban] sobre las dos columnas tenían también doscientas granadas en dos órdenes alrededor en cada capitel, encima del vientre del capitel, el cual vientre estaba delante del enredado.

21 Estas columnas puso enhiestas en el portal del templo. Y cuando hubo enhestado la columna de la mano derecha, le puso por nombre Jaquín ([El SEÑOR establece]); y enhestando la columna de la mano izquierda, le puso su nombre Boaz ([Solo en El hay fortaleza]).

22 En las cabezas de las columnas [había una] obra de lirios; y [así] se acabó la obra de las columnas.

23 Hizo asimismo un mar de fundición, de diez codos de un lado al otro, perfectamente redondo; su altura era de cinco codos, y lo ceñía alrededor un cordón de treinta codos.

24 Y cercaban aquel mar por debajo de su labio en derredor unas bolas como calabazas, diez en cada codo, que ceñían el mar alrededor en dos órdenes, las cuales habían sido fundidas cuando él fue fundido.

25 Y estaba [asentado] sobre doce bueyes; tres miraban al norte, y tres miraban al poniente, y tres miraban al mediodía, y tres miraban al oriente; sobre éstos se apoyaba el mar, y los traseros de ellos estaban hacia la parte de adentro.

26 El grueso del [mar] era de un palmo, y su labio era labrado como el labio de un cáliz, o de flor de lis; y cabían en él dos mil batos.

27 Hizo también diez basas de bronce, siendo la longitud de cada basa de cuatro codos, y la anchura de cuatro codos, y de tres codos la altura.

28 La obra de las basas era ésta: tenían unas cintas, las cuales [estaban] entre molduras;

29 y sobre aquellas cintas que [estaban] entre las molduras, [figuras] de leones, y de bueyes, y de querubines; y sobre las molduras de la basa, así encima como debajo de los leones y de los bueyes, [había unas] añadiduras de bajo relieve.

30 Cada basa tenía cuatro ruedas de bronce con mesas de bronce; y en sus cuatro esquinas [había unos] hombrillos, los cuales [nacían] de fundición a cada lado de aquellas añadiduras, para estar debajo de la fuente.

31 Su boca entraba en el capitel ([en el remate que salía de la basa]) un codo para arriba; y era su boca redonda, de la hechura ([del mismo remate]) de la basa, de codo y medio. Había también sobre la boca entalladuras con sus cintas, [las cuales eran] cuadradas, no redondas.

32 Las cuatro ruedas estaban debajo de las cintas, y los ejes de las ruedas [nacían] en la misma basa. La altura de cada rueda era de un codo y medio.

33 Y la hechura de las ruedas era como la hechura de las ruedas de [un] carro; sus ejes, sus rayos, y sus cubos, y sus cinchos, todo era de fundición.

34 Asimismo los cuatro hombrillos a las cuatro esquinas de cada basa; y los hombrillos eran de la misma basa.

35 Y en lo alto de la basa había medio codo de altura redondo por todas partes; y encima de la basa sus molduras y cintas, [las cuales eran] de ella misma.

36 E hizo en las tablas de las molduras, y en las cintas, entalladuras de querubines, y de leones, y de palmas, delante de las añadiduras de cada una alrededor.

37 De esta forma hizo diez basas fundidas de una misma manera, de una misma medida, y de una misma entalladura.

38 Hizo también diez fuentes de bronce; cada fuente contenía cuarenta batos, y cada una era de cuatro codos; y [asentó] una fuente sobre cada una de las diez basas.

39 Y puso cinco basas a la mano derecha de la Casa, y las otras cinco a la mano izquierda de la Casa; y asentó el mar al lado derecho de la Casa, al oriente, hacia el mediodía.

40 Asimismo hizo Hiram fuentes, y tenazas, y cuencos. [Así] acabó toda la obra que hizo a Salomón para la Casa del SEÑOR:

41 [Es a saber], dos columnas, y los vasos redondos de los capiteles que [estaban] en lo alto de las dos columnas; y dos redes que cubrían los dos vasos redondos de los capiteles que [estaban] sobre la cabeza de las columnas;

42 y cuatrocientas granadas para las dos redes, [es a saber], dos órdenes de granadas en cada red, para cubrir los dos vasos redondos que [estaban] sobre las cabezas de las columnas;

43 y [las] diez basas, y [las] diez fuentes sobre las basas;

44 [y] un mar, y doce bueyes debajo del mar;

45 y calderos, y tenazas, y cuencos; y todos los [otros] vasos que Hiram hizo al rey Salomón, para la Casa del SEÑOR de bronce bruñido.

46 Todo lo hizo fundir el rey en la llanura del Jordán, en tierra arcillosa, entre Sucot y Saretán.

47 Y dejó Salomón sin inquirir el peso del bronce de todos los vasos, por la grande multitud de ellos.

48 E hizo Salomón todos los vasos que [pertenecían] a la Casa del SEÑOR; un altar de oro, y una mesa sobre la cual [estaban] los panes de la proposición, también de oro;

49 y [los] candeleros de oro purísimo, cinco a la mano derecha, y otros cinco a la izquierda, delante del oratorio; con las flores, y las lámparas, y despabiladeras de oro;

50 asimismo los cántaros, vasos, cuencos, cucharros, e incensarios, de oro purísimo; [también] de oro los quiciales de las puertas de la Casa de adentro, [es a saber] del lugar santísimo, y [los] de las puertas del templo.

51 Así se acabó toda la obra que dispuso hacer el rey Salomón para la Casa del SEÑOR. Y metió Salomón lo que David su padre había dedicado ([Heb. las santidades de David]), [es a saber], plata, y oro, y vasos, y lo puso [todo] en guarda en las tesorerías de la Casa del SEÑOR.


CAPÍTULO 8

1 Entonces juntó Salomón los ancianos de Israel, y a todas las cabezas de las tribus, y a los príncipes de las familias de los hijos de Israel, al rey Salomón en Jerusalén para traer el arca del pacto del SEÑOR de la ciudad de David, que es Sion.

2 Y se juntaron al rey Salomón todos los varones de Israel en el mes de Etanim, que es el mes séptimo, en el día solemne.

3 Y vinieron todos los ancianos de Israel, y los sacerdotes tomaron el arca.

4 Y llevaron el arca del SEÑOR, y el tabernáculo del testimonio, y todos los vasos sagrados que [estaban] en el tabernáculo; los cuales llevaban los sacerdotes y levitas.

5 Y el rey Salomón, y toda la congregación de Israel que a él se había juntado, estaban con él delante del arca, sacrificando ovejas y bueyes, que por la multitud no se podían contar ni numerar.

6 Y los sacerdotes metieron el arca del pacto del SEÑOR en su lugar, en el oratorio de la Casa, en el lugar santísimo, debajo de las alas de los querubines.

7 Porque los querubines tenían extendidas las alas sobre el lugar del arca, y así cubrían los querubines el arca y sus varas por encima.

8 E hicieron salir las varas; que las cabezas de las varas se dejaban ver desde el santuario [que estaba] delante del oratorio, mas no se veían desde afuera; y así se quedaron hasta hoy.

9 En el arca ninguna cosa había además de las dos tablas de piedra que había allí puesto Moisés en Horeb, cuando el SEÑOR hizo la alianza con los hijos de Israel, cuando salieron de la tierra de Egipto.

10 Y cuando los sacerdotes salieron del santuario, [la] nube llenó la Casa del SEÑOR.

11 Y los sacerdotes no pudieron estar para ministrar por causa de la nube; porque la gloria del SEÑOR había llenado la Casa del SEÑOR.

12 Entonces dijo Salomón: El SEÑOR ha dicho que él habitaría en la oscuridad ([de la nube de su tabernáculo]).

13 Yo he edificado casa por morada para ti, asiento en que tú habites para siempre.

14 Y volviendo el rey su rostro, bendijo a toda la congregación de Israel; y toda la congregación de Israel estaba en pie.

15 Y dijo: Bendito [sea] el SEÑOR Dios de Israel, que habló de su boca a David mi padre, y con su mano lo ha cumplido, diciendo:

16 Desde el día que saqué mi pueblo Israel de Egipto, no he escogido ciudad de todas las tribus de Israel para edificar Casa en la cual estuviese mi nombre, aunque escogí a David para que presidiese en mi pueblo Israel.

17 Y David mi padre tuvo en el corazón edificar Casa al nombre del SEÑOR Dios de Israel.

18 Mas el SEÑOR dijo a David mi padre: [En] cuanto a haber tú tenido en el corazón edificar casa a mi nombre, bien has hecho en tener tal voluntad;

19 pero tú no edificarás la Casa, sino tu hijo que saldrá de tus lomos, él edificará Casa a mi nombre. 20 Y el SEÑOR ha hecho firme su palabra que había dicho; que me he levantado [yo] en lugar de David mi padre, y heme sentado en el trono de Israel, como el SEÑOR había dicho, y he edificado la Casa al nombre del SEÑOR Dios de Israel.

21 Y he puesto en ella lugar para el arca, en la cual está el pacto del SEÑOR, que él hizo con nuestros padres cuando los sacó de la tierra de Egipto.

22 Y se puso Salomón delante del altar del SEÑOR, en presencia de toda la congregación de Israel, y extendiendo sus manos al cielo,

23 dijo: SEÑOR Dios de Israel, no [hay] Dios como tú, ni arriba en los cielos ni abajo en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia a tus siervos, los que andan delante de ti de todo su corazón;

24 que has guardado a tu siervo David mi padre lo que le dijiste; lo dijiste con tu boca, y con tu mano lo has cumplido, como [lo muestra] este día.

25 Ahora pues, el SEÑOR Dios de Israel, cumple a tu siervo David mi padre lo que le prometiste, diciendo: No faltará varón de ti delante de mí, que se siente en el trono de Israel, con tal que tus hijos guarden su camino, que anden delante de mí como tú has andado delante de mí.

26 Ahora pues, [oh] Dios de Israel, [que] sea firme tu palabra que dijiste a tu siervo David mi padre.

27 ¿Es verdad que Dios haya de morar sobre la tierra? He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener; ¿cuánto menos esta Casa que [yo] he edificado?

28 Con todo, tú atenderás a la oración de tu siervo, y a su plegaria, [oh] SEÑOR Dios mío, oyendo el clamor y oración que tu siervo hace hoy delante de ti;

29 que estén tus ojos abiertos de noche y de día sobre esta Casa, sobre este lugar del cual has dicho: Mi nombre estará allí; y que oigas la oración que tu siervo hará en este lugar.

30 Oirás pues la oración de tu siervo, y de tu pueblo Israel; cuando oraren en este lugar, también tú lo oirás en el lugar de tu habitación, desde los cielos; que oigas y perdones.

31 Cuando alguno hubiere pecado contra su prójimo, y le tomaren juramento haciéndole jurar, y viniere el juramento delante de tu altar en esta Casa;

32 tú oirás desde el cielo, y obrarás, y juzgarás a tus siervos, condenando al impío, dando su camino sobre su cabeza, y justificando al justo, dándole conforme a su justicia.

33 Cuando tu pueblo Israel hubiere caído delante de sus enemigos, por haber pecado contra ti, y a ti se volvieren, y confesaren tu nombre, y oraren, y te rogaren con humildad en esta Casa;

34 tú los oirás en los cielos, y perdonarás el pecado de tu pueblo Israel, y los volverás a la tierra que diste a sus padres.

35 Cuando el cielo se cerrare, y no haya lluvias, por haber pecado contra ti, y te rogaren en este lugar, y confesaren tu nombre, y se volvieren del pecado, cuando los hubieres afligido;

36 tú oirás en los cielos, y perdonarás el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel, enseñándoles el buen camino en que anden; y darás lluvias sobre tu tierra, la cual diste a tu pueblo por heredad.

37 Cuando en la tierra hubiere hambre, o pestilencia; o hubiere tizoncillo, o niebla; o hubiere langosta, o pulgón; si sus enemigos los tuvieren cercados en la tierra de su domicilio; cualquier plaga o enfermedad [que sea];

38 toda oración y toda súplica [que] hiciere cualquier hombre, o todo tu pueblo Israel, cuando cualquiera sintiere la plaga de su corazón, y extendiere sus manos a esta Casa;

39 tú oirás en los cielos, en la habitación de tu morada, y perdonarás, y obrarás, y darás a cada uno conforme a todos sus caminos, cuyo corazón tú conoces (porque sólo tú conoces el corazón de todos los hijos de los hombres);

40 para que te teman todos los días que vivieren sobre la faz de la tierra que tú diste a nuestros padres.

41 Asimismo el extranjero, que no [es] de tu pueblo Israel, que hubiere venido de lejanas tierras a causa de tu nombre,

42 (porque habrán oído de tu gran nombre, y de tu mano fuerte, y de tu brazo extendido), y viniere a orar a esta Casa;

43 tú oirás en los cielos, en la habitación de tu morada, y harás conforme a todo aquello por lo cual el extranjero hubiere clamado a ti; para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre, y te teman, como tu pueblo Israel, y sepan que tu nombre es invocado sobre esta Casa que [yo] edifiqué.

44 Si tu pueblo saliere en batalla contra sus enemigos por el camino que tú los enviares, y oraren al SEÑOR hacia la ciudad que tú elegiste, y hacia la Casa que yo edifiqué a tu nombre,

45 tú oirás en los cielos su oración y su súplica, y harás su juicio.

46 Si hubieren pecado contra ti (porque no [hay] hombre que no peque) y tú estuvieres airado contra ellos, y los entregares delante del enemigo, para que los cautiven y lleven a tierra enemiga, sea lejos o cerca,

47 y ellos volvieren a su corazón en la tierra donde fueren cautivos; si volvieren, y oraren a ti en la tierra de los que los cautivaron, y dijeren: Pecamos, hemos hecho lo malo, hemos cometido impiedad;

48 y [si] se convirtieren a ti de todo su corazón y de toda su alma, en la tierra de sus enemigos que los hubieren llevado cautivos, y oraren a ti hacia su tierra, que tú diste a sus padres, [hacia] la ciudad que tú elegiste y la Casa que [yo] he edificado a tu nombre;

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