Libros: La Tragicomedia de Calixto y Melibea (La Celestina)

Anterior (53)

sacasses sin tiempo esta flor que este dia echaste de tu poder.
Pues agora sin temor, como quien no tiene que perder. como aquel
a quien tu compania es ya enojosa. como caminante pobre: que sin
temor de los crueles salteadores va cantando en alta boz. Yo
pensaua en mi mas tierna edad: que eras y eran tus hechos regidos
por alguna orden. Agora visto el pro e la contra de tus
bienandanzas: me pareces vn laberinto de errores. Vn desierto
espantable. vna morada de fieras. juego de hombres que andan en
corro. laguna llena de cieno. region llena de espinas. monte
alto. campo pedregoso. prado lleno de serpientes. huerto
florido e sin fruto. fuente de cuydados. rio de lagrimas. mar de
miserias. trabajo sin prouecho. dulce ponzona. vana esperanza.
falsa alegria. verdadero dolor. Ceuasnos, mundo falso, con el
manjar de tus deleytes: al mejor sabor nos descubres el anzuelo.
no lo podemos huyr: que nos tiene ya cazadas las voluntades.
Prometes mucho: nada no cumples. Echasnos de ti: porque no te
podamos pedir que mantengas tus vanos prometimientos. Corremos
por los prados de tus viciosos vicios: muy descuydados, a rienda
suelta. descubresnos la celada quando ya no ay lugar de boluer.
Muchos te dexaron con temor de tu arrebatado dexar.
bienauenturados se llamaran quando vean el galardon que a este
triste viejo has dado en pago de tan largo seruicio. Quiebrasnos
el ojo: e vntasnos con consuelos el caxco. Hazes mal a todos:
porque ningun triste se halle solo en ninguna aduersidad.
Diziendo que es aliuio a los miseros como yo: tener companeros en
la pena. Pues, desconsolado viejo, que solo estoy. Yo fui
lastimado: sin hauer ygual companero de semejante dolor: avnque
mas en mi fatigada memoria rebueluo presentes e passados. Que si
aquella seueridad e paciencia de Paulo Emilio me viniere a
consolar con perdida de dos hijos muertos en siete dias: diziendo
que su animosidad obro que consolasse el al pueblo romano: e no el
pueblo a el: no me satisfaze: que otros dos le quedauan dados en
adobcion. Que compania me ternan en mi dolor? aquel Pericles,
capitan ateniense: ni el fuerte Xenofon: pues sus perdidas fueron
de hijos absentes de sus tierras. ni fue mucho no mudar su frente
e tenerla serena. E el otro responder al mensajero, que las
tristes albricias de la muerte de su hijo le venia a pedir: que no
recibiesse el pena: que el no sentia pesar. que todo esto bien
diferente es a mi mal. Pues menos podras dezir, mundo lleno de
males, que fuimos semejantes en perdida aquel Anaxagoras e yo: que
seamos yguales en sentir: e que responda yo, muerta mi amada hija:
lo que el su vnico hijo: que dixo como yo fuesse mortal: sabia que
hauia de morir el que yo engendraua: porque mi Melibea mato a si
misma de su voluntad a mis ojos con la gran fatiga de amor que la
aquexaua: el otro mataronle en muy licita batalla. O incomparable
perdida. o lastimado viejo: que quanto mas busco consuelos, menos
razon fallo para me consolar. Que si el profeta e rey Dauid al
hijo que enfermo lloraua: muerto no quiso llorar. Diziendo que
era quasi locura llorar lo irrecuperable: quedauanle otros muchos,
con que soldase su llaga. E yo no lloro triste a ella muerta:
pero la causa desastrada de su morir. Agora perdere contigo, mi
desdichada hija, los miedos e temores: que cada dia me
espauorecian. Sola tu muerte es la que a mi me haze seguro de
sospecha. Que hare quando entre en tu camara e retraymiento: e la
halle sola? que hare de que no me respondas si te llamo? quien
me podra cobrir la gran falta que tu me hazes? ninguno perdio lo
que yo el dia de oy. avnque algo conforme parescia la fuerte
animosidad de Lambas de Auria, duque de los Athenienses: que a su
hijo herido con sus brazos desde la nao echo en la mar: porque
todas estas son muertes, que si roban la vida: es forzado complir
con la fama. Pero quien forzo a mi hija a morir? sino la fuerte
fuerza de amor. Pues, mundo halaguero, que remedio das a mi
fatigada vegez? como me mandas quedar en ti, conosciendo tus
falacias? tus lazos, tus cadenas e redes, con que pescas nuestras
flacas voluntades. A do me pones mi hija? quien acompanara mi
desacompanada morada: quien terna en regalos mis anos que caducan?
O amor, amor: que no pense que tenias fuerza ni poder de matar a
tus subjetos: herida fue de ti mi juuentud. Por medio de tus
brasas passe: como me soltaste? para me dar la paga de la huyda en
mi vegez? bien pense que de tus lazos me auia librado quando los
quarenta anos toque: quando fui contento con mi conjugal
companera: quando me vi con el fruto que me cortaste el dia de oy.
No pense que tomauas en los hijos la venganza de los padres. ni
se si hieres con hierro: ni si quemas con fuego. sana dexas la
ropa. lastimas el corazon. hazes que feo amen e hermoso les
parezca. Quien te dio tanto poder? quien te puso nombre que no
te conuiene? si amor fuesses, amarias a tus siruientes. si los
amasses, no les darias pena. si alegres biuiessen, no se
matarian, como agora mi amada hija. en que pararon tus
siruientes, e sus ministros? La falsa alcahueta Celestina murio a
manos de los mas fieles companeros: que ella para su seruicio
emponzonado jamas hallo. ellos murieron degollados. Calisto
despenado. mi triste hija quiso tomar la misma muerte por
seguirle: esto todo causas. Dulce nombre te dieron. amargos
hechos hazes. No das yguales galardones. iniqua es la ley que a
todos ygual no es. Alegra tu sonido. entristece tu trato.
Bienauenturados los que no conociste / o de los que no te curaste.
Dios te llamaron otros: no se con que error de su sentido traydos.
Cata que dios mata los que crio: tu matas los que te siguen.
Enemigo de toda razon: a los que menos te siruen das mayores
dones: hasta tenerlos metidos en tu congoxosa danza. Enemigo de
amigos: amigo de enemigos. Por que te riges sin orden ni
concierto? Ciego te pintan: pobre e mozo. ponente vn arco en la
mano, con que tiras a tiento. mas ciegos son tus ministros: que
jamas sienten ni veen el desabrido galardon que se saca de tu
seruicio. Tu fuego es de ardiente rayo: que jamas haze senal do
llega. La lena que gasta tu llama son almas e vidas de humanas
criaturas: las quales son tantas: que de quien comenzar pueda,
apenas me ocurre. no solo de christianos, mas de gentiles e
judios: e todo en pago de buenos seruicios. Que me diras de aquel
Macias de nuestro tiempo, como acabo amando? cuyo triste fin tu
fuiste la causa. Que hizo por ti Paris? que Elena? que hizo
Ypermestra? que Egisto? por todo el mundo lo sabe. Pues a Sapho:
Ariadna: Leandro: que pago les diste? Hasta Dauid e Salomon no
quisiste dexar sin pena. Por tu amistad Sanson pago lo que
merecio: por creerse de quien tu le forzaste a darle fe. Otros
muchos que callo: porque tengo harto que contar en mi mal. Del
mundo me quexo, porque en si me crio: porque no me dando vida, no
engendrara en el a Melibea. no nascida, no amara. no amando,
cessara mi quexosa e desconsolada postrimeria. O mi companera
buena. o mi hija despedazada: porque no quesiste que estoruasse

Siguiente (55)

La Celestina : Inicio

 

 

® MI Direccion